Acto Homenaje “Sintiendo” a Lorca”. Martes 19 de Junio a las 20:30 en Casa de Cultura

El próximo, martes 19 de junio a las 20:30 de la tarde, Acto Homenaje a Federico García Lorca, para celebrar el 120 Aniversario de su nacimiento.

Hemos organizado para ese día, un acto de música, flamenco y poesía, para homenajear a nuestro poeta de la Generación del 27 más universal.

Nuestra Biblioteca Pública Municipal, lleva su nombre con orgullo.

En este Acto Homenaje “Sintiendo” a Lorca, intervendrán: Coro Nov’Aria, Peña Flamenca “La Solera del Ariscal”, Peña Flamenca Sanluncar la Mayor y Peña Flamenca “Torrremocha” de Albaida del Aljarafe. Así como, varios vecinos y vecinas de nuestra localidad, que prestarán esa tarde su voz para recitar a Federico.

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120 Aniversario del nacimiento de Federico Lorca. Nuestra Biblioteca Pública Municipal lleva con orgullo su nombre

“Sintiendo a Lorca”

Federico García Lorca, nació el 5 de junio de 1898 en el pueblo de Fuente Vaqueros, Granada. Su padre, Federico García Rodríguez, era un labrador acomodado, dueño de tierras y cortijos; viudo de su primera mujer, y sin tener descendencia, se casó en segundas nupcias con una maestra del pueblo, Vicenta Lorca Romero. De este matrimonio nacieron, además de nuestro autor, otro niño; Francisco y dos niñas Concha e Isabel. Según el propio poeta, de su padre heredó la pasión y de su madre la inteligencia. “Quizá debió añadir – escribe uno de sus biógrafos – la sensibilidad. Fue la madre quien le enseñó las primeras letras, y quién fue cultivando en él, desde niño, con penetrante intuición su sensibilidad artística y humana”

El padre del futuro poeta era el mayor de nueve hermanos, y el joven Federico creció rodeado del cariño de numerosísimos parientes.

En Fuente Vaqueros, situado en la Vega a dieciocho kilómetros de Granada, pasa García Lorca los primeros ocho o nueve años de su vida, en contacto diario con la naturaleza, y siempre dirá que esa circunstancia lo formó como persona y como poeta. “Amo la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis emociones. Mis lejanos recuerdos de niño tienen sabor a tierra”, declaró en 1934, dos años antes de su muerte, añadiendo que padecía lo que los psicoanalistas llamarían un “complejo agrario”. Y es cierto que el poderoso lenguaje metafórico lorquiano tiene su raíz en el campo que él y amó en su infancia – campo fertilísimo dominado hacia el sudeste por la inmensa mole de Sierra Nevada -, y el habla y la forma de ser de sus habitantes. Llegaría a decir, si no hubiera sido su infancia en la Vega de Granada, jamás habría podido escribir “Bodas de Sangre” . También, le gustaba afirmar que él era un poeta “telúrico”, voz que procede del latín tellus, “tierra”.

Tendría García Lorca unos cinco o seis años cuando su familia se trasladó a Valderrubio, a unos kilómetros de distancia de Fuente Vaqueros, donde el padre también poseía una casa y unas tierras. Allí pasó el escritor el resto de su infancia. “Mi infancia – escribió luego – es aprender letras y música con mi madre, ser un niño rico en un pueblo, un mandón… toda mi infancia es pueblo. Pastores, campo, cielo, soledad…” Es decir, un ambiente sano, alegrías, juegos, canciones y correrías con los demás niños del pueblo. “He tenido una infancia muy larga – añadió el propio poeta – , y de esa infancia tan prolongada, me ha quedado esta alegría, mi optimismo inagotable.”

Y un año antes de morir, al contestar a un periodista que le preguntó el por qué de su risa inveterada: “Esta risa de hoy es mi risa de ayer, mi risa de infancia y de campo, mi risa silvestre, que yo defenderé siempre, hasta que me muera.”

Los García de Fuente Vaqueros, gente de la Vega por los cuatro costados, eran una familia nada común. Aunque de poca formación académica (no había entre ellos nadie con estudios universitarios), casi todos tenían una aptitud artística innata. Tocaban la guitarra, la bandurria o el piano, contaban con gracia infinitas anécdotas, improvisaban coplas, conocían muchas canciones populares. Uno de ellos, el tío-abuelo Baldomero, a quien Federico adoraba pero que era considerado la oveja negra de la familia, ejercía de juglar andarín por los pueblos vegueros y había publicado un librito de versos de inspiración religiosa a fines del  Siglo XIX.        

Su tío, Luis, tocaba el piano maravillosamente de oídas.

Una hermana de su padre, la tía Isabel, que vivía con la familia, le enseñó a tocar la guitarra y a cantar coplas. De las criadas y jornaleros de la casa paterna aprendió desde niño infinidad de canciones populares, viejas leyendas e historias que pronto su innata y pródiga imaginación fue ampliando o transformando con matices poéticos, cada vez más acusados, al repetirlas de nuevo, a pesar de su corta edad. La generosidad y amor para los humildes, de que constantemente dio repetidas muestras a lo largo de su breve vida, son características en él desde su niñez. Asimismo, surge su precoz tendencia a sumirse en la contemplación y a observar atentamente todo cuanto le rodea. Cuando no jugaba con los demás niños solía contemplar horas y horas la calle, el campo, los pequeños animalitos, las plantas, los árboles… “Siendo niño – confesará más adelante – viví en pleno ambiente de la naturaleza. Como todos los niños, adjudicaba a cada cosa, mueble, árbol, piedra, su propia personalidad. Conversaba con ellos y los amaba… El viento al pasar por entre las ramas de los chopos, producían un ruido variado, que a mi se me antojaba musical. Y yo solía pasarme las horas acompañando con mi voz la canción de los chopos…”

Pero, junto al verdadero poeta que esas características nos hacen preveer, surge también muy pronto el apasionado hombre de teatro. Desde niño, García Lorca mostró un gusto y una sensibilidad especiales para la “representación”, jugar a “decir misas”, hacer altares, construir teatrillos y declamar lo que había oído contar en boca de otros o le dictaba su imaginación creadora. Con facilidad aprendía de memoria romances y canciones populares, versos dramáticos o alegres que gustaba recitar o cantar con cuidadas condiciones de un buen rapsoda.

Tenía sólo siete u ocho años cuando construyó su primer teatro de marionetas , ayudado por una niña amiga de la casa, Carmen Ramos. Esta y su madre, los hermanos de Federico, sus primos y primas, las criadas de la casa y unos amigos del pueblo, fueron su primer auditorio y colaboradores entusiastas del futuro gran autor teatral.

Veladas musicales, sesiones de guitarra y canto, que se celebran en el seno familiar, son una fiesta grande para Federico, hasta tal extremo se embriagan sus sentidos, y sobre todo el oído, tan vivo en él. Tanto en esas veladas familiares y en su pasión precoz por el teatro, como en su afán prematuro de recoger en su memoria todo cuanto oía recitar o narrar, coinciden los biógrafos de García Lorca en señalar la raíz de su arte poético y escénico y de su quehacer maravilloso juglar moderno. “La poesía, el arte, la vida – escribe  Cano -, todo era sensualmente vivido y gozado por él, primero con la inconsciencia pura de la niñez, más tarde con la avidez consciente de quien se siente destinado a sorber de un trago, lento y salvaje, toda la hermosura y el misterio de la existencia”

Los García amaban la lectura. Sentían predilección por el gran novelista y poeta Víctor Hugo, cuyas obras completas había comprado el padre del poeta en una hermosa colección de pintorescas láminas en color. Según Francisco, el hermano de Federico (nacido en 1902), estos tomos fueron tal vez la primera lectura del futuro poeta, en quien la crítica ha señalado la fuerte influencia del genio francés. Como apasionado de los libros, también pasaba largas horas en el despacho de su abuelo leyendo El Quijote, Lope, Calderón, Tirso, Zorrilla, Salvador de Rueda, Rubén Darío y cuento le viene a la mano.

Después, de su paso por la escuela del pueblo y un tiempo en otra de Almería, a los once años empieza el Bachillerato en Granada. Es 1914 cuando se enfrenta a su primer examen serio en el Instituto General granadino. El resultado fue adverso, tal como podía esperarse de su escasa afición a los estudios oficiales. Él mismo lo recordará más adelante: “Yo sabía mucho, mucho, pero en el Instituto me dieron cates colosales”

Sin embargo, unos años más tarde, logró aprobar bachillerato e ingresar en la Universidad para seguir dos carreras, la de Derecho y la de Filosofía y Letras. Como luego atestiguaron los que fueron sus profesores, a pesar del talento y la cultura que poseía el muchacho, quien además de su habilidad y sensibilidad para tocar el piano ya escribía excelentes versos, se mostró siempre indolente, provocando su propio fracaso ante cada examen.

El caso fue que no llegó a licenciarse nunca en Filosofía y Letras, y que hasta los veinte y cinco años no se licenció en Derecho. Sin embargo, el incipiente escritor, enamorado de la poesía, no dejaba de leer y cultivar su vocación literaria , encerrado en la Biblioteca de la Facultad de Letras. Si alguna clase acudía con gusto era a la de Teoría Literaria, a cargo del profesor Domínguez Barrueta, quien con eficiencia sabía estimular las aficiones literarias de sus alumnos.

Al terminar cada curso, dicho profesor organizaba un viaje de estudios por tierras de Castilla y Andalucía, que llamaba rutas literarias. García Lorca tomo parte en uno se esos viajes y fruto de él fue su primer libro publicado , “Impresiones y paisajes”. Es una colección de artículos, estudios y prosas poéticas, en el que se adivina ya el genio del poeta, que se revelará definitivamente en sus producciones siguientes, genio sutil e innovador, pero alimentado por un profundo amor a su tierra natal y fiel al alma apasionada del pueblo hispánico. Publicado cuando el autor sólo tenía veinte años, la obra denota influencias y lecturas de autores modernistas, Valle-Inclán, Rubén Darío, Maeterlinck, Verlaine y Juan Ramón Jiménez, y en él nos da ya el poeta su concepto de la poesía y su inicial visión del mundo. La influencia de Azorín y Machado también es clara, pero es tanta la recia personalidad del autor que acusan las páginas de “Impresiones y paisajes” que no cabe juzgar severamente tales influencias. El pequeño retablo de cuadros vivos y plenos de color que nos ofrece este libro es el producto de un auténtico y excepcional escritor.

La obra apareció con una dedicatoria en la que se lee: …a la venerada memoria de mi viejo maestro de música…, que sufría sus antiguas pasiones al conjuro de una sonata de Beethoveniana, “¡Era un santo!”, se trata de Antonio Segura, profesor de García Lorca en Granada, y con quien este empezó a estudiar música seriamente, avanzando con paso seguro por el camino que había de llevarle al dominio excelente de sus innatas condiciones interpretativas en dicho arte.

Inscrito en el Círculo Artístico de Granada, desde su llegada a esta ciudad, García Lorca no tardó mucho en ofrecer algunos conciertos íntimos, interpretando al piano con sorprendente maestría, Beethoven, Schubert, Chopin, Ravel y otros de sus grandes compositores preferidos.

También daba conferencias sobre temas literarios y publicaba algunos trabajos en prosa en el boletín de la Entidad.

En aquella misma época dio a conocer sus primera poesías, entre otras “La balda triste” y “La oración de las rosas”

Al ampliar en Granada sus amistades con artistas y gente de letras se constituyo en asiduo concurrente a la tertulia “El rinconcillo”, que se reunía antiguo Café Alameda, el más célebre entre 1915-1929, aquí se daban cita bohemios e intelectuales de la época, y fue lugar de reunión de la tertulia ‘El Rinconcillo’, por su ubicación en el rincón de la escalera que subía a los billares . Federico fue uno de sus habituales prácticamente durante 15 años.

Actualmente, una escultura de Lorca, a tamaño natural, preside el “Rinconcillo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y en la también literaria y artística de la taberna de Antonio Barrios “El Polinario”, cuyo dueño, según Santiago Ruiseñol, poseía tres virtudes: ser un gran cantaor de flamenco, entender en pintura y no echar agua al vino.

Era una taberna en la Alhambra, “El Polinario” que Antonio Barrios regentaba a principios del siglo pasado, un lugar de esos que ahora se llamarían, con encanto: En la mismísima calle Real, junto al Palacio de Carlos V, éste hombre de recia voz, acompañado de su guitarra, cordialidad, simpatía y cultura, se sale del arquetipo tabernero de la época, propiciando en derredor, la frecuente visita de lo más granado de la cultura y las artes del momento.

Cante y guitarra en el aire de la noche alhambreña, al aroma del galán de noche, que brota serpenteante de una maceta de Fajaluza. El perfume embriaga unido a la música y la voz, hasta el punto de que ya nadie se acuerda del día de calor que han pasado. Ilustres visitantes y contertulios, Antonio, cuando el patio de su taberna ya tiene un manto de estrellas de plata, pasa el instrumento a si hijo, Ángel Barrios, que ya tiene en la cabeza el tema central de, La Lola se va a Los Puertos, y cuando él acaricia la guitarra, el corro se hace más estrecho, los invitados se arraciman junto al compositor, al que por edad están más próximos. Mientras Rusiñol, Sorolla y Zuloaga, hablaban de pintura con el Polinario, Soriano Lapresa, Melchor Fernández Almagro y los hermanos García Lorca charlaban con su hijo, Ángel, de cante y poesía.

Fue en éste patio de la Taberna El Polinario, donde surgió la idea de celebrar en Granada, nada menos que el primer concurso mundial de cante flamenco, y lo hicieron ellos, junto a un nutrido grupo de amigos, habituales de la enjundia del lugar. En éste patio surgieron los eventos culturales de mayor esplendor, gracias a las tertulias en sus noches de verano.

Se hicieron primeras lecturas de poemas, se escucharon partituras inéditas, se organizaron magnas exposiciones, y se recibieron con boato y cercanía, a los más ilustres visitantes del conjunto monumental.

De aquella época arranca la gran amistad de García Lorca con Manuel de Falla, amistad que se troncó mas tarde en estrecha colaboración, al organizar en 1922, la Fiesta del Cante Jondo y otras celebraciones artísticas igualmente importantes. Pero sin abandonar nunca más la música, sin dejar de tocarla y gozarla, García Lorca se entrega a su pasión primera: la poesía. Aún cuando la mayoría no llegan a imprimirse de momento, escribe numerosos poemas y canciones, además de anunciar algunos libros que tal vez no acabó o que sólo eran proyectos. Sin embargo, algunas de aquellas composiciones poéticas formarán parte en el futuro de su primer Libro de poemas.

En la primavera de 1919 García Lorca se trasladó a Madrid, ingresando en la Residencia de Estudiantes, por consejo de Fernando de los Ríos, fiel amigo de la familia del poeta y que pronto descubrió el talento de éste, aún cuando se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Madrileña, pocas veces asistió a las clases. En la Residencia su vida transcurría en una fiesta ininterrumpida de juegos, de música, de poesía, de literatura y de alegría.

A solas o rodeado de amigos que le escuchaban, solía tocar un viejo piano de aquel centro docente, a sus músicos preferidos o bien canciones, cuya letra acompañándose él mismo. No pocas veces, visitantes ilustres de la Residencia sabios o artistas, escucharon extasiados aquella fuente inagotable de poesía y música ya sea clásica o popular.

En ocasiones, García Lorca, dejaba el piano y se abrazaba a la guitarra, para cantar y tocar a su gusto, solo o ante el auditorio de algunos compañeros, eruditos y otros amigos.

En el seno un tanto serio y britanizado de la Residencia, nuestro autor era siempre un estallido de juventud y libertad, de perenne alegría inspirada. Así vivió nueve años, asistiendo a los cursos y conferencias que se daban en la Residencia y, además, concurriendo en las tertulias de la Taberna de Eladio de la Calle Independencia, paseando con sus amigos por calles y jardines. y acudiendo a una que otra fiesta intima flamenca u otra manifestación artística.

Tampoco se perdía lo que de verdadero interés se representaba en los escenarios de la ciudad, o una buena película si valía la pena. Sin embargo, vivir y ver vivir era lo principal para él. Como solía decir los íntimos, él era “vidista” antes que nada. Si por una parte el ambiente de la Residencia contribuyó a formarle intelectualmente y enriquecer su cultura, y permitir que ampliara sus relaciones con otros artistas y literatos, por otra parte, como reacción a aquel aire refinado del centro estudiantil, o para completarlo, el poeta gustaba frecuentar los ámbitos populares, las verbenas y fiestas de barrio.

Tiempo tampoco le faltaba para ser un asiduo lector de la Biblioteca del Ateneo y acudir alguna que otra que otra vez a la tertulia famosa de Valle-Inclán, Azorín, Fernández Almagro, Unamuno y otros.

Desde sus primeros meses en Madrid, en realidad García Lorca se relacionó con todo el mundo y adquirió amigos en todas partes. En esa intensa vida social, que reflejaba su avidez de vida y de sensaciones, vigorosamente manifestaba la importancia que él le daba a su carrera literaria. El primer hecho concretado externamente de ello se produjo al conocer a Gregorio Martínez Sierra, una de las personas más influyentes en la vida literaria y teatral de entonces, y quien había acogido a nuestro autor con tanta simpatía como admiración. Esta amistad vino a traer como consecuencia el primer estreno teatral de García Lorca su fantástica pieza de cámara “El maleficio de la mariposa”. La representación de la obra en el Teatro Eslava no podía estar mejor cuidada desde el punto de vista artístico y de los intérpretes, Martínez Sierra había cambiado el criterio: ahora los protagonistas no serian títeres, sino actores y actrices vestidos de animalitos. El monje utilizaría el recurso del ballet con música de Grieg y, Encarnación López Júlvez, “La Argentinita”, interpretaría el papel de la mariposa. Pero fue un fracaso, al mostrar los espectadores su disconformidad con silbidos y pateando. Los críticos, salvo Adrenio que presintió al futuro poeta, no supieron que decir, salvo que la obra había sido rechazada por el público.

Cada vez que llegaba el verano, García Lorca dejaba Madrid, para irse a Vega de Zujaira en el campo granadino, donde su padre tenía una de sus fincas. Es en la Vega de Zujaira donde aparecen fechadas algunas de las poesías de su Libro de Poemas.

Y al regresar de nuevo a Madrid, en octubre de 1920, accede a las reiteradas peticiones de su amigo Gabriel García Maroto, pintor e impresor, para reunir en un volumen parte de las poesías parte de las poesías que lleva escritas. Así fue como en la primavera del año siguiente apareció su primer ” Libro de Poemas”. Aún cuando en esa producción juvenil surge impetuosa la indiscutible personalidad del autor y su acento lírico tan propio como excepcional, el libro pasó casi inadvertido para la crítica y el público. Solo la sensibilidad alerta del gran crítico Adolfo Salazar saludó con entusiasmo la aparición del nuevo poeta, en un artículo en el diario El Sol. Esta crítica llamó la atención de Juan Ramón Jiménez, que acababa de fundar Indice, nueva revista de literatura, y que, tras leer la obra de García Lorca, se apresuró a invitarle a colaborar en dicha revista. A partir ya del número 2 aparecen poemas de García Lorca en Indice, y también en números sucesivos.

Quizás al impulso de esa valiosa acogida, García Lorca, al tiempo que sigue viviendo intensamente el ambiente intelectual, se lanza con mayor vigor que antes a su trabajo de creador y, justamente es en ese mismo año cuando escribe algunas de las mejores canciones que luego figurarán en el próximo libro.

Quizás al impulso de esa valiosa acogida, García Lorca, al tiempo que sigue viviendo intensamente el ambiente intelectual, se lanza con mayor vigor que antes a su trabajo de creador y, justamente es en ese mismo año cuando escribe algunas de las mejores canciones que luego figurarán en el próximo libro.

El primer encuentro de Lorca con Falla, tiene lugar en el año 1919, durante una breve visita del compositor a la ciudad y, no tarda en afianzarse su amistad. El tímido de Falla se queda fascinado con la personalidad y dones del joven poeta, que además se revela excelente pianista enamorado de Debussy, mientras que García Lorca se siente extraordinariamente estimulado por el contacto con el compositor. Además, comparten otra afición, el guiñol andaluz (tanto Falla como Lorca tuvo de niño un teatrillo de muñecos), -Falla era veintidós años mayor que el poeta- y, siempre en estrecha amistad, siguieron colaborando hasta la muerte prematura del poeta.

García Lorca organizó las representaciones de su teatro de guiñolesco, que tan importante papel tiene en la obra de Lorca. Con la colaboración de Falla llevó a cabo la representación de sus obras “La niña riega la albahaca, “El misterio de los Reyes Magos” y otras piezas, en las cuales se nota ya claramente la delicada gracia, suave ironía y el verbo poético peculiares de Lorca, y que junto otros más sólidos méritos, resplandecerán las piezas que escribirá años después, o sea, el “El amor de don Perlimplin“, “El paseo de Buster Keaton” y “Doña Rosita la solterona“, hoy tan estimadas y continuamente representadas en muchos teatros de Europa y América.

A partir de 1921 las visitas de Lorca al Carmen de Ave María, que regentaba la hermana del músico, se multiplicarán y planearan varias obras en colaboración, entre ellas teatro guiñolesco. El fruto más inmediato de la relación entre el compositor y el poeta , sin embargo, es un nuevo interés de Lorca por la música popular y, en particular, el cante jondo, sobre cuyos remotos y complejos orígenes indaga desde hace años el gaditano Manuel de Falla.

Gracias a Falla, García Lorca se va alejando del modernismo de Rubén Darío, ve las posibilidades para su arte de cante jondo, que sin duda oyó por vez primera en su más tierna infancia, que en Fuente Vaqueros siempre hubo mucha afición por la música popular.

García Lorca afirmó, que fue su Antonio Segura Mesa, su maestro de piano muerto en 1916, quien le “inició en la ciencia folclórica”. Si fue así, no cabe duda de que una de las consecuencias de su amistad con Manuel de Falla consistió precisamente en la profundización del conocimiento de tal “ciencia” para cuyo estudio puso Falla a disposición de su joven amigo y casi discípulo sus vastos saberes en la materia.

Manuel de Falla y un grupo de amigos suyos granadinos aficionados al cante jondo estaban seriamente preocupados por lo que consideraban al decadencia del género. ¿Qué podría hacer para que aquella música de raíces antiguas, única en Europa, recobrara su pureza y no se perdiera? El maestro comunica su inquietud a los jóvenes contertulianos del “Rinconcillo” y después de infinitas conversaciones surge en el otoño de de 1921 un proyecto insólito: organizar en Granada un gran concurso de cante jondo, que avalado por el prestigio internacional de Falla, reuniera a cantantes y aficionados y sirviera para que el mundo de la cultura se diera cuenta del enorme valor artístico de tal música, de la cual el moderno flamenco no era sino un pálido reflejo.

La idea es acogida con entusiasmo por el “Rinconcillo”, por el Centro artístico de la ciudad y, finalmente, después de dudas iniciales, la hace suya el Ayuntamiento de Granada. Se decide que el Certamen se Celebre durante el Corpus de 1922, se elige un comité organizador y se empieza a hacer la propaganda.

El entusiasmo de Lorca por el proyecto es tremendo. Guiado por Falla se pone a estudiar metódicamente el cante jondo, tanto en sus orígenes y estructura musical como sus letras, y recibe clases de guitarra flamenca de unos gitanos de la Vega. Cada día trae una revelación. Con otros amigos acompaña a Falla en sus pesquisas por el Sacromonte y los pueblos granadinos colindantes, en busca de cantaores y tocaores que conserven su pureza, canciones y estilos.

Poco a poco García Lorca llega a la conclusión de que el cante jondo es la expresión más honda de la compleja alma andaluza. Al calor de esta investigaciones se le empiezan a ocurrir poemas que luego integrarán el libro “Poema del Cante jondo”.

Se trata, en efecto, de una orientación poética muy diferente. Son poemas de amor truncado o frustrado, de sufrimiento, en los que surgen a veces inesperadamente chispas de dramático diálogo, como en el “Poema de la soleá”.

Para entender las raíces de esta ” nueva orientación” de Lorca, nada mejor que su conferencia “El cante jondo”. El primitivo cante andaluz”, pronunciada en Granada en febrero de 1922, unos pocos meses antes de celebrarse el concurso. Está claro que lo que atrae a García Lorca del cante jondo es su calidad de expresión de los sentimiento más profundos del alma andaluza. Y está claro también que, al ir buceando al lado de Falla en las raíces del cante, Lorca tuvo la sensación de estar encontrándose a sí mismo.

En 1922, en Granada, García Lorca , con su gran amigo y maestro Manuel de Falla, organiza la Fiesta del Cante Jondo, concurso y sesiones públicas que tuvo lugar en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra. En este Certamen triunfaron la “Gazpacha”, Manuel Torres, Manolo Caracol, -entonces desconocido- y Diego Bermúdez.

Del jurado formaban parte Manuel de Falla, Andrés Segovia y Antonio Chacón. Es al segundo de los ganadores a quien más adelante, García Lorca dedicara las Viñetas flamencas de su “Poema del cante jondo“, con las siguientes palabras: “A Manuel Torres, “Niño de Jerez”, quien tiene tronco de faraón”. El éxito del festival fu completo y se habló de él con entusiasmo, sobre todo, al enaltecer artistas y literatos la justa valoración del cante jondo en los referidos actos.

Y en enero de 1923 vuelve a coincidir con Falla en otras empresas artísticas. Además de una fiesta de teatro infantil, llevan a cabo unas representaciones con su Teatro de Cachiporra, entre ellas la del entremés de “Las habladoras”, de Cervantes, dialogado y adaptado para la escena por García Lorca, con música de Albéniz, Ravel y Debussy e “Historia del soldado de Strswinsky”.

En febrero de 1923, García Lorca aprobó la única asignatura que tenía pendiente para obtener el título de Licenciado en Derecho, título que jamás había de utilizar.

Pero antes, en septiembre de 1922, tres años después de la llegada de Lorca a la Residencia de Estudiantes, el catalán Salvador Dalí, tiene dieciocho años. Hijo de un notario de Figueres, acaba de perder a su madre. Extremadamente tímido, con pelo largo, patillas y una extraña indumentaria bohemia que desentona con las convenciones de la Residencia en cuestiones de vestido, es sin duda un “raro”. Asiste asiduamente a sus clases de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. Apenas habla con los otro inquilinos de la institución. Luego un día alguien descubre los cuadros cubistas de Dalí y, de repente se hace popular. Cuando en marzo de 1923, Lorca vuelve después de terminar la carrera de Derecho, Dalí es ya uno de los personajes más destacados y discutidos de la casa.

Acerca de la amistad del poeta y pintor no tenemos información precisa y es posible que no se produjera antes de que Dalí, acusado injustamente de revuelta estudiantil, fuese expulsado un año de la Escuela de Bellas Artes. Esto ocurre en octubre de 1923 y el joven pintor no volverá a la Residencia hasta el otoño de 1924. Sabemos que desde entonces empiezan a intimar el granadino y el catalán. Dalí invita al poeta a pasar la Semana Santa de 1925 con él y su familia en Cadaqués.

Pero cuando llega el año 1924 encontramos a nuestro autor en pleno trabajo, aún más fecundo. En este período da fin a su libro “Canciones”, que había de publicarse poco tiempo después. Empieza a escribir el romance popular “Mariana de Pineda” y su célebre “Romancero gitano”. Al iniciarse el año 1925, más exactamente el 8 de enero , estando en Granada da por terminada “Mariana Pineda”. Lorca acepta la invitación de su amigo Salvador Dalí.

La visita a este pueblo de la Costa Brava, es una revelación para el poeta, que jamás ha pisado tierra catalana. Los Dalí tienen una preciosa casa de verano al borde mismo de la bahía de Cadaqués, en las playa d’ es Llanes. Federico está encantado con la belleza del lugar, con la hermana de su amigo, Ana María, con los personajes locales a quienes va conociendo.

En casa de los Dalí, Lorca accede a leer “Mariana Pineda”, obra empezada en 1923 y aún sin estrenar. Al terminar, – recuerda a la hermana de Dalí Ana María-, todos estamos conmovidos. Mi padre gritaba excitado, diciendo que Lorca era el poeta más grande del siglo. Yo tenía los ojos llenos de lágrimas, y Salvador nos miraba curioso y enorgullecido, como diciendo: “Eh ¿qué os creíais?. La amistad entre Dalí y Lorca ira creciendo y transformando entre 1925 y 1927 en apasionado y atormentado amor.

Después de su breve estancia en Cadaqués y Figueres, Lorca va a Barcelona, acompañado de Salvador. La ciudad lo fascina enseguida. Mucho más europea y cosmopolita que Madrid, más abierta a las nuevas corrientes artísticas, Barcelona le deja recuerdos imborrables y el deseo de volver cuanto antes, máxime en vista de la calurosa acogida que le dispensan varios escritores del momento, entre ellos Josep María de Sagarra.

Desde Barcelona Lorca y Dalí vuelven a Madrid, donde pasan algunos meses antes de reunirse en verano con sus respectivas familias. Este verano de 1925, sin duda estimulado por la ausencia del pintor, Lorca empieza su “Oda didáctica a Salvador Dalí”.

Durante los años 1925 y 1926, alterna sus estancias en el cortijo de su padre en Daimuz y el de la Huerta de San Vicente, con algunas escapadas a la capital granadina, o a Lanjarón, Sierra Nevada y Málaga. En Granada da una conferencia sobre al imagen poética de Luis de Góngora.

García Lorca no volverá a la Residencia de Estudiantes hasta la primavera de 1926, no verá a Dalí hasta mayo de ese año. Se escriben con frecuencia y por las cartas de Dalí nos percatamos de las preocupaciones del poeta, todavía amarrado económicamente a sus padres y deseoso, sobre todo de estrenar “Mariana Pineda”. Pese a su desánimo nunca deja de trabajar y a principios de 1926 anuncia a varios amigos que tiene tres libros de poesía listos para imprenta: “Suites“, “Canciones” y “Poema del cante jondo

En cuanto al teatro, Lorca casi ha terminado “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín”, una de sus obras dramáticas más logradas e intensas. En ella, pese a los elementos de farsa y grotescos, Lorca explora con aguda penetración Psicológica, el tema de la impotencia amorosa.

En abril de 1926, se publica en la Revista de Occidente, una de las revistas más prestigiosas de España, la “Oda a Salvador Dalí”.

Al final de este mismo año, Federico parece convencido de que su situación va mejorando por fin. Margarita Xirgu le ha hecho saber que se estrenará pronto Mariana Pineda; Emilio Prados se ha llevado a Málaga “Suites”, “Poemas del cante jondo” y una nueva colección de “Canciones”, para publicarlos en la editorial que allí dirige (aunque de hecho sólo editará “Canciones”; “El romancero gitano” está prácticamente terminado; y tiene varios proyectos teatrales.

¿Intuye Lorca que 1927, después de tantas frustraciones, puede ser el año de su definitivo despegue literario? Parece probable.

El año de 1927 empieza con un acontecimiento cultural de alto vuelo: la salida en Madrid de una nueva revista quincenal de aspiraciones cosmopolitas: La Gaceta Literaria. La revista desempeñará en la cultura española durante cinco años de su publicación un papel de primerísimo orden. Sus cofundadores son Ernesto Giménez Caballero y Guillermo de Torre – este último es uno de los más fervorosos admiradores de Lorca -, que desde el primer momento cuentan con la colaboración del poeta granadino.

Pero La Gaceta Literaria es sólo una, aunque la principal, entre las numerosísimas revistas literarias, la mayoría efímeras, que florecen en estos momentos en España da señales de estar viviendo un renacimiento literario. En Granada, Lorca y sus amigos llevan años tratando de levantar una, y ahora el asunto va mejor. La revista, cuyo título definitivo será Gallo, verá la luz en 1928.

En febrero, Lorca recibe la confirmación de que Margarita Xirgu ha decidido estrenar “Mariana Pineda” aquella primavera en Barcelona antes de Ponerla en cartel en Madrid el otoño siguiente. Seguro ya de que, por fin después de tantos años de lucha, se va a representar la obra. Lorca empieza a preocuparse por la inmadurez de la misma. “El hacer una drama romántico me gustó extraordinariamente hace tres años – le confiesa a Jorge Gillén-. Ahora lo veo como al margen de mi obra”. Y efectivamente, estaba al margen.

Pero no hay más remedio que seguir adelante. Además, Dalí se ha comprometido a hacer los decorados y el estreno en Barcelona dará a Lorca la posibilidad de reunirse otra vez con su amigo, a quien no ha visto desde mayo de 1926.

La llegada de Lorca por segunda vez a Cataluña, coincide con la publicación en Málaga, de “Canciones”. Han pasado seis años desde la salida de Libro de Poemas, seis largos años de lucha y tanto el poeta como sus amigos están de enhorabuena. Se trata de un libro depuradísimo en el cual se percibe, más que en ningún otro, el lado risueño, juguetón y burlesco del poeta. Muchos de los poemillas están dedicados a amigos suyos de la Residencia, y de hecho, el libro refleja el espíritu y elegante que animaba a aquel grupo de compañeros. También constituye una admirable síntesis de motivos populares y cultos, como no deja de percibir la crítica. Síntesis que, como ya sabemos, es una de las características más notables del Lorca maduro.

Lorca está encantado con los decorados que ha hecho Dalí para Mariana Pineda” que se estrena en el Teatro Goya el 24 de junio de 1927. Margarita Xirgu ha puesto todo su talento al servicio de la obra, y la representación es un éxito relativo. Los críticos saben ver, pese a los defectos de la obra, el autor tiene temperamento dramático, que es lo que García Lorca necesitaba oír. De Mariana Pineda solo se realizan seis representaciones, porque Margarita Xirgu, tiene la obligación de abandonar el teatro el 3 de julio, pero suficientes para convencer a Lorca de que su carrera teatral va bien encaminada. Además, Margarita Xirgu, encantada con el personaje de Marina, promete estrenar su temporada otoñal en Madrid con la obra.

El poeta tiene motivos para estar radiante. Además, coincidiendo con el estreno de Mariana Pineda”, sus amigos han organizado una exposición de sus dibujos en las prestigiosas Galerías Dalmau e incluso se venden algunos. Dramaturgo, dibujante, poeta, pianista – no faltan recitales musicales -, brillante conversador: todo ello hace que el grupo de admiradores que tiene Lorca en Barcelona crezca vertiginosamente ese verano.

Después de Mariana Pineda, y la exposición de sus dibujos, Lorca vuelve a Cadaqués con Dalí y allí pasa uno de los momentos más felices de su vida. Lo que no sabe es que no volverá a ver a Dalí en ocho años.

Lorca pasa el resto del verano en Granada con sus padres, dibujando bajo la influencia de Salvador Dalí y esperando impaciente el estreno de Mariana Pineda en Madrid. Este tiene lugar en octubre y supone un éxito considerable.

Margarita Xirgu, está cada vez más segura de que tiene en Lorca a un autor capaz de escribir grandes obras dramáticas. Saberse así de apreciado por una de las más grandes actrices españolas constituye un enorme estímulo para Federico en estos momentos.

En el verano de 1928 se publica por fin el “Romancero gitano”, varios de cuyos poemas se han dado a conocer ya en Revistas. El éxito es inmediato, arrollador. Según el novelista y crítico literario Ricardo Baeza, “Federico García Lorca, ha logrado forjarse el instrumento de expresión lírica más personal y singular que ha aparecido en castellano desde la gran reforma de Darío”. No cabía mayor elogio.

En el corto espacio de unas semanas el nombre del poeta, ya célebre entre las minorías amantes de la poesía, se convierte en conocido nacionalmente. Y es que los dieciocho romances de la colección, algunos sencillos y otros más complejos, gustan no sólo a los lectores cultos sino a personas sin educación formal e incluso analfabetas.

Algunos del los poemas del Romancero gitano”, ya habían aparecido en revistas, o bien, los ha dado a conocer en sus recitales públicos, y le piden nuevos Romances gitanos, él le escribe a su amigo Jorge Guillén “me va molestando mi mito de gitanería. Confunden mi vida y mi carácter. No quiero de ninguna manera. Los gitanos son un tema. Y nada más”

En torno al “Romancero gitano” se ha acumulado una ingente bibliografía en diversos idiomas. Se trata sin duda alguna, del libro de poemas más leído, más recitado, más estudiado y, en definitiva, más célebre de toda la literatura española, desde las raíces míticas del mundo gitano de Lorca hasta la identidad en la vida “real” de algunos de sus personajes.(Antoñito el Camborio, el cónsul de los ingleses, Soledad Montoya …” ; desde las múltiples reminiscencias folclóricas y no pocas fuentes literarias de estos versos hasta el valor simbólico que tienen en ellos la luna, el pez, el toro, las flores o el color verde; desde la función de las rimas hasta la puntuación: apenas hay elemento del Romancero gitano que no haya sido analizado y desmenuzado por estudiosos españoles y no españoles, lo que demuestra que estos poemas transcienden con creces el marco granadino localista.

En realidad, cuando se publica el “Romancero gitano”, Lorca está ya en otra línea muy diferente y está cansado del tema “gitano”. Después de todo, la mayoría de los romances circulan desde hace varios años, tanto en revistas como de boca a boca, representan un momento de gestación anterior. Este hecho es característico de nuestro poeta, gracias a su condición de juglar: a menudo su poesía se conoce oralmente antes de aparecer en forma de libro , de modo que lo que puede ser novedad para muchos lectores no constituye necesariamente lo más nuevo de la producción del poeta. De hecho, Lorca se está acercando mucho en estos momentos al surrealismo y al punto de vista de Dalí.

Publicado el “Romancero gitano”, Lorca vuelve a Granada, donde las reseñas del libro, casi todas son elogiosas, no sirven para paliar una grave depresión que está atravesando. A un amigo colombiano, Jorge Zabala, le escribe; “Yo he resuelto en estos días con voluntad uno de los estados más dolorosos que he tenido en mi vida. Tu no puedes imaginar lo que es pasarse noches enteras en el balcón viendo Granada nocturna, vacía par mí y sin tener el menor consuelo de nada”. Como es habitual en él, Lorca no revela (por lo menos en las cartas que conocemos) la raíz de su depresión, pero parece que ésta tenía que ver con su relación de varios años con un joven escultor, Emilio Aladrén, que en estos momentos se va alejando del poeta.

Por estas fechas los padres de Federico, seriamente preocupados por sus depresiones y estimando que necesitaba un cambio de aires, acceden a pagarle una estancia en Nueva York. La idea parte, con casi toda seguridad, del catedrático Fernando de los Ríos, gran amigo de la familia, que ha sido invitado a dar varias conferencias en nueva York y Puerto Rico ese verano.

Federico García Lorca y Fernando de los Ríos llegan a Nueva York en junio de 1929, tras pasar brevemente por París e Inglaterra.

Hay que tener en cuenta que Lorca jamás ha estado fuera de España y que Madrid en esos días no alcanza el millón de habitantes. Nueva York le impresiona y horroriza a un tiempo.

Sería un error pensar que Federico García Lorca, se encuentra solo a su llegada a Nueva York. Al contrario, en el departamento de español de la Columbia Uversity, donde su fama le ha precedido, profesores y alumnos esperan expectantes su llegada. Federico tiene allí, además, unos buenos amigos de sus primeros días en Madrid, en primer lugar Ángel del Río, profesor de español, que en Nueva York será anfitrión suyo, y le titular del mismo Federico de Onís. También, esté en Nueva York, el artista Gabriel García Maroto, editor, ocho años antes, de la primera colección de versos de Lorca, “El libro de poemas”. El reencuentro entre los dos amigos es alegrísimo. Además, el gran don de gentes de Lorca, su carisma arrollador, su calidad de juglar nato y su pericia al piano le proporciona enseguida nuevos amigos, tanto españoles e hispanos como norteamericanos. Puede tener soledad y angustia, pero nunca le faltarán compañeros y admiradores.

Fue en la Gran Manzana donde coincidieron Federico García Lorca y Encarnación López Júlvez, La Argentinita. Ésta llegó a Nueva York acompañada de su novio, el torero Ignacio Sánchez Mejías, que iba a dar una conferencia sobre el mundo del toreo en la Universidad de Columbia. Mejías y Lorca eran amigos, y es por lo que Lorca era el encargado de presentar al diestro y decidió tocar, también, algunas canciones para que las cantara La Argentinita.

Aquí comenzó una colaboración que cristalizó en Madrid. Así le Lorca escribe a su familia en la segunda quincena de octubre de 1930: “pero el acierto lo he tenido en el terreno musical. He enseñado ami comadre Argentinita canciones que vosotros sabéis, que he recogido y armonizado, y hemos hecho una colección de discos de gramófono yo al piano y ella cantando que son, según Salazar [que es un famoso crítico de la época], la primera cosa importante y bonita que se ha hecho en tono popular.

Resultan una preciosidad y yo quedo muy bien como pianista y como folclorista. Irán en un álbum y se venderá muchísimo, porque La Argentinita tiene un público enorme y yo también tengo mi público. Esto supone miles de pesetas en poco tiempo. Y si la colección triunfa haremos otra”

Federico García Lorca grabó para La Voz de su Amo, en 1931, cinco discos gramofónicos con diez temas en total (dos por disco y una canción por cara), perteneciendo a su colección de canciones populares antiguas.

Todos los temas fueron recogidos y armonizados por Lorca, quien muy seguramente dejó algo de su puño y letra en cada tema. El propio Lorca tocaba en ellos el piano, acompañando a la bailaora y cantante La Argentinita, quien tocaba las castañuelas y taconeaba.

Los discos tuvieron bastante éxito: se oyeron bastante por la radio y La Argentinita los popularizó con sus conciertos. ‘Las canciones Anda jaleo y Los cuatro muleros se hicieron muy famosas. Esta última se cantó mucho en el frente, durante la Guerra Civil. El título se transformó en Los cuatro generales y se convirtió en un himno antifascista que solían cantar las Brigadas Internacionales’. También se incluyeron temas como El zorongo gitano, Nana de Sevilla, Café de Chinitas, Romance Pascual de los peregrinos, Morillas de Jaén, Romance de los mozos de Monleón, Tres hojas y Sevillanas del Siglo XVIII: ¡Viva Sevilla Viva Sevilla”

Estos discos, son el documento sonoro más personal que se conserva de Lorca, sin lugar a dudas. Salieron a la venta en la primavera de 1931 y tuvieron un gran éxito, ensalzando aún más al poeta y pianista y a la exquisita Argentinita.

Durante la segunda República, empieza a fraguar la idea de un espectáculo flamenco cuya pretensión era devolver a este arte la grandeza del pasado, se llamó “Las calles de Cádiz”, escrita por su compañero el torero Sánchez Mejías y con la colaboración de Lorca, eligiendo un importante elenco de artistas gitanos.

Se representó en 1933 en el Teatro Español de Madrid un programa compuesto en su primera parte por el ballet “el amor brujo” de Manuel de Falla y la segunda por “Las calles de Cádiz. En este ballet Encarnación presentaría una bellísima y revolucionaria coreografía, acompañada al baile por su hermana Pilar y de dicho artistas gitanos, por lo que la crítica del momento no dudó en catalogarlo como un espectáculo absolutamente nuevo e innovador. En el año 1933 también actuaria en París, donde la llaman “el verdadero Tango español”, donde su actuación quedó registrada por las cámaras de un noticiero y que han llegado hasta nuestros días como un documento único y de gran valor. En 1927 las cámaras de la BBC también grabarían a la artista durante una actuación que también ha llegado hasta nuestros días.

Este espectáculo fue un gran éxito y muchas de sus coreografías sirvieron de modelos para posteriores compañías de baile y danza.

Lorca no tarde en encontrar, como si de una revelación se tratara, el tema de sus primeros poemas neoyorquinos: los negros. Mejor, los negros como víctimas de una civilización ajena donde solo parece contar el dinero y donde lo espontáneo apenas se cotiza. El negro lorquiano es hermano del gitano andaluz del Romancero. Ambos son seres elementales perseguidos durante siglos y considerados como inferiores, seres de alma musical afín – el cante jondo y el jazz o el blues tienen puntos en común – y de gran soltura en la expresión musical y danza. Pero, en la visión de Lorca, la situación del negro es aún peor que la del gitano de su tierra, pues está separado de su medio natural -el campo- y forzado a vivir en “un Senegal de máquinas”, a seguir las órdenes de los blancos. ¿Cómo extrañarnos que Lorca se sintiera atraído poderosamente por los negros, que se identificara con ellos y con su lucha? Todo ello se expresa en su gran poema “El rey de Harlem”, uno de los primeros del ciclo neoyorquino.

Otro de los poemas que compone Lorca “Poema doble del lago del Edem”. Asediado por recuerdos de su niñez, Federico reivindica en este poema su derecho humano a ser quien es, “decir mi verdad de hombre de sangre”, sin ser objeto de burlas por parte de una sociedad que desprecia a los que son diferentes.

De vuelta a Columbia, y adaptado cada vez más a la vida de la metrópoli – ¡hasta logra viajar solo en metro!- Lorca se empeña en no aprender inglés, frecuenta los teatros de vanguardia (donde encuentra muchos estímulos para su propia vocación dramática), y se convierte en asiduo del nuevo cine sonoro.

 

Después de Nueva York, y de esa vida frenética en la metrópoli de los rascacielos, el poeta viaja a Cuba, invitado a dar una serie de conferencias, y llega a la Habana, el 7 de marzo de 1930.

Allí, a diferencia de en Nueva York y pese a su pobreza, los negros están en su salsa. Son, explicará Federico en una conferencia posterior, negritos sin drama que ponen los ojos en blanco y dicen: “nosotros somos latinos” La belleza de los mulatos habaneros le encandila, así como el hecho de que los negros cubanos se expresen en un español muy parecido al andaluz.

Las cinco conferencias dictadas por Lorca en la Habana poco después de su llegada consiguen un éxito ruidoso, especialmente la nueva versión de su charla sobre el cante jondo. En pocas semanas Federico se convierte en objeto de adulación. Es un éxito acaso previsto por él, ya que en Nueva York había podido apreciar el impacto que ejercía su duende personal en una variada gama de gentes de Hispanoamérica.

Después de las conferencias, Lorca se lanza al descubrimiento de la isla, en varias de cuyas ciudades repite sus conferencias o da recitales de su poesía. Visita Santiago de Cuba; asiste a una cacería de cocodrilos; rodeado de admiradores disfruta de la apabullante vida nocturna de la Habana.

Y hay, también, aventuras amorosas, nunca documentadas pero todavía hoy comentadas en la capital cubana.

El alma musical de Lorca se extasía al contacto con los ritmos afrocubanos, en algunos de los cuales cree encontrar un origen andaluz. En esos momentos está muy de moda el “son”, baile parecido a la rumba. Lorca se hace amigo de los “soneros”, prueba sus instrumentos y compone el poema “Son”, en el cual fusiona sus recuerdos infantiles de la isla con sus impresiones recientes.

En la Habana Lorca trabaja afanosamente en un nuevo drama “El público“, probablemente empezado en Nueva York, que representa un avance enorme en su producción anterior. Obra muy influida por el Surrealismo, rompe con todos los moldes del teatro español contemporáneo, “El público” es a la vez una reflexión sobre el papel del teatro en la sociedad contemporánea, en esta obra reivindica el derecho de los sexualmente “diferentes, sobre todo los homosexuales, a vivir su vida abiertamente, sin disfraces impuestos por sociedad hipócrita y cruel.

“El público” nos da la medida del auténtico Lorca, del Lorca que no puede expresar abiertamente su sexualidad y que, por ello, simpatiza con todos los oprimidos del mundo. Tan revolucionaria es la obra que nunca será estrenada en vida del poeta.

Parece que Cuba ayudó a Lorca a sentirse más libre, más conforme con su condición de homosexual. Al volver a España en junio de 1930, después de una ausencia de un año, muchas personas notaron el cambio.

Federico pasa el verano en su familia en la Huerta de San Vicente, la encantadora casa de campo comprada por su padre en 1925. Situada en la linde entre la cuidad de la Vega , la Huerta de San Vicenta es un oasis de paz y frondosidad que hace las delicias del poeta.

Su obra “El público”, es por ahora irrepresentable, Lorca tiene otras obras dramáticas que pueden ser estrenadas inmediatamente. Reanuda su contacto con Margarita Xirgu quien, en diciembre, pone en Madrid “La zapatera prodigiosa”, empezada cinco años antes en Madrid. La obra tiene un coro -las vecinas que comentan la acción- cuyo despliegue demuestra que Lorca ha estado buceando en el teatro griego antiguo.

“El coro es algo insustituible, algo tan profundamente teatral que su exclusión no la concibo”, declara a la prensa.

Dicho coro es un claro antecedente de los de “Bodas de sangre” y “Yerma”, obras que ya tiene en mente.

“La zapatera prodigiosa” gusta al público y, en general a la crítica pero no falta quien achaque a Lorca el no haber puesto en escena, después de su estancia en Nueva York, una obra más moderna. El poeta entiende, sin duda, que sólo una vez conseguido el éxito económico con obras como ésta se podrá dedicar con el teatro que sueña.

El 12 de abril de 1931 se celebran elecciones municipales en todo el territorio español. El pueblo acude a las urnas en medio de un inmenso júbilo para dar al traste con los Ayuntamiento de la dictadura. Dos días después se proclama la República el rey Alfonso XIII abandona el país.

Por fin, se ha presentado ala posibilidad de una nueva España democrática y progresista. La alegría de la gran mayoría de los españoles, entre ello Federico García Lorca, es incontenible. Pero ante la dura realidad de la situación económica y social del país, pronto se disipará ese optimismo.

Durante los cinco años de República, Lorca se identificará plenamente con la democracia, pero no militará en ningún partido político. Resueltamente antifascista, su posición afín a la del ala liberal del Partido Socialista Obrero Español, uno de cuyos representantes es Fernando de los Ríos, Ministro de Justicia y luego de Educación en la primera etapa republicana (1931-1933), sigue siendo amigo y protector del poeta granadino.

Una de las metas principales de los republicanos es dar cultura al pueblo, que padece un nivel de analfabetismo altísimo. A tales efectos, se construyen miles de escuelas nuevas, se incrementan los salarios de los profesores y se crea las “misiones pedagógicas”, cuya tarea es llevar el teatro, el cine, reproducciones de cuadros, etc. Entre estas iniciativas está la de la Barraca, teatro ambulante de la Universidad de Madrid, cuya dirección se le confía a Lorca y cuyo cometido principal es representar teatro clásico en los pueblos más alejados de los grandes centros y durante tanto tiempo privados de la cultura.

Entre 1932 y 1936, La Barraca montará trece obras con las que dará más de cien representaciones en unos 60 pueblos y ciudades a lo largo y a lo ancho de España. Participarán en al aventura un centenar largo de estudiantes.

 

La Barraca será para el poeta, un de las experiencias mas gozosas de su vida, enlazando con sueños de niño de la Vega de Granada, con su amor al guiñol y con su vocación de “misionero del arte”. Será como un hijo suyo, un hijo querido que a veces le proporcionará graves problemas, a veces le distraerá de su propia creación literaria, eso sí aprenderá mucho como director de escena.

Al seguir los pasos de Lorca durante los que van a ser los últimos cinco años de su breve vida, habrá que tener siempre en cuenta que La Barraca es para él una constante preocupación.

En el verano de 1931, unos pocos meses antes de que surgiera el proyecto de La Barraca, Lorca termina una nueva obra de teatro “Así pasen cinco años”, que constituye la fusión más perfecta en todo su teatro de lo vanguardista y lo hondamente popular y tradicional.

Pese a la atmósfera de ensueño que la envuelve, “Así que pasen cinco años” es una obra menos irracional que “El público”, con una coherencia estructural y temática notables. Y hay un dato escalofriante. La última página del manuscrito está fechada en Granada el 19 de agosto de 1931. el hecho de matasen a Lorca el 18 o 19 de agosto de de 1936, exactamente cinco años después, hace inevitable que reflexionemos sobre el posible carácter premonitorio de esta obra, al final de la cual, demás, el Joven muere violentamente. La coincidencia no puede menos de ser sorprendente. Sabemos por algunos testigos, además, que Lorca poseía una hipersensibilidad que a veces rozaba lo parasipcológico, y que vivía angustiado permanentemente por la inevitalidad de la muerte.

En el verano de 1928 la prensa madrileña había seguido de cerca la investigación judicial del misterioso asesinato de un campesino ocurrido en el aislado pueblo almeriense de Nijar. Drama de honor ultrajado -la novia había huido en vísperas de su boda con un primo suyo- muerto inmediatamente después por un familiar del novio.

En “Bodas de sangre”, terminada en 1932, justo antes de la primera gira de La Barraca, Lorca lleva al teatro el mundo primitivo del “Romancero gitano”, con la ventaja añadida de poder recurrir a la música tradicional, que también conocían e interpretaba.

Lorca, siempre obsesionado con el tema del amor frustrado, sabía que no hay en vida soledad más espantosa que la de un matrimonio infeliz sin posibilidad de vuelta atrás. Desarrollará el asunto en “Yerma”, ya empezada cuando escribe “Bodas de sangre”. “Yerma” y la protagonista de “Doña Rosita la solterona” padecerán un parecido sino, contra el cual se revelará tercamente la última heroína de Lorca, Adela, en “La casa de Bernarda Alba”.

Federico considera que la única salvación para la persona humana reside en “respetar sus propios instintos” y dejar de luchar contra ellos. Pero ¡qué difícil resulta cuando la sociedad es intolerante y uno no es como los demás!

A finales de julio de 1933 Lorca recibe una gran noticia del éxito de “Bodas de sangre” en Buenos Aires, donde ha sido estrenada por la actriz Lola Membrives. La capital argentina es famosa por la exigencia de sus sus públicos teatrales, y allí un éxito teatral puede suponer mucho dinero para el dramaturgo. Lola Membrives presiona a Lorca para que se junte con ellos, asegurándole que tiene garantizados importantes derechos de autor. El poeta se toma su tiempo (tiene compromisos con La Barraca) y, por fin decide embarcarse aquel septiembre para Argentina.

Allí el triunfo es imponente. La reposición de “Bodas de sangre” en un teatro mucho más grande es el acontecimiento teatral de la temporada , y los prometidos derechos de autor alcanzan una cifra astronómica. Tanto es así que Lorca decide enviar a su padre un talón tremendo como demostración de que un poeta puede “valer” tanto como cualquier otro profesional. Se sabe que el padre se quedó impresionado por el detalle.

También se representa con éxito La zapatera prodigiosa” e incluso hay unas representaciones de “Mariana Pineda”(que no gusta). Lorca da conferencias y recitales y pronto se convierte en personalidad famosa de la actualidad literaria argentina. Por fin, se está demostrando que su teatro es viable económicamente.

Lorca se queda en Argentina (y Uruguay) seis meses. Tiene una vida social imparable y hace muchos amigos, entre ellos el poeta y diplomático chileno Pablo Neruda, que pronto viajará a Madrid. Trata de terminar “Yerma”, cuyo estreno anuncia Lola Membrives, pero no logra hacerlo, lo cual disgusta tremendamente a la actriz. Parece ser que Lorca está decidido a entregar esta obra a Margarita Xirgu.

Cuando Lorca vuelve a España en abril de 1934 se encuentra con una situación política muy cambiada. En noviembre las derechas han ganado las elecciones y se están empeñando en deshacer la legislación progresista conseguida durante los dos primeros años de la República, Crece el fascismo, la izquierda se va dividiendo entre moderados y revolucionarios y cada día más violencia callejera. Lorca en absoluto ajeno a la realidad social y política de su país – como demuestra en repetidamente en las entrevistas concedidas en Buenos Aires-, está seriamente preocupado. Entre tanto reanuda su trabajo en La Barraca, que recibe cada vez más críticas desde la derecha , a la que acusa de ser una organización subversiva, y trabaja en una nueva colección de poemas de inspiración granadina “Diván del Tamarit”.

En agosto muere después de una cogida de toro en Manzanares un gran amigo de Lorca, el torero Ignacio Sánchez Mejías -era conocido como el torero intelectual, autor de varias obras de teatro- y que, a sus 43 años, acaba de volver a los ruedos. Federico, siempre obsesionado con la muerte, está profundamente afectado. Había intuido que la vuelta de Ignacio sería fatal, y así ha sido. No tarda en cristalizar los primeros versos del “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, que Lorca terminará en otoño de 1934 y que hoy es reconocido como una de las elegías más sublimes de la poesía universal.

En octubre, mientras Lorca trabaja afanosamente por terminar “Yerma”, se produce la revolución de Asturias y el levantamiento catalán, ambos reprimidos brutalmente. El sueño de una República democrática y tranquila ya se ha desvanecido. Los españoles están cada vez más divididos. ¿Qué va a ocurrir? Se habla de una guerra civil.

En diciembre de 1934 Margarita Xirgu estrena “Yerma” en Madrid. La obra obtiene un éxito rotundo de público pero irrita a la ultraderecha, y un grupo de jóvenes adeptos de ésta tratan de reventarla.

Ajena a las críticas derechistas, “Yerma” sigue en cartel varios meses y supera con creces las cien representaciones. Por la mismas fechas se reestrenan “Bodas de Sangre” y “La zapatera prodigiosa”. Lorca es ya un autor consagrado.

A principios de mayo de 1934 el poeta da por terminada una nueva obra de teatro, “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores”. Aunque el argumento de la obra se desarrolla entre 1870 y 1910, no cabe duda de que el tema tiene poco que decir a la España contemporánea. Lorca definirá la obra en vísperas del estreno en diciembre de 1935, como “el drama de la cursilería española, del ansia de gozar de las mujeres han de reprimir por fuerza en lo mas hondo de su entraña enfebrecida”, añadiendo: ¿Hasta cuándo seguirán así todas la Doñas Rositas de España?

Doña Rosita la soltera” se desarrolla en Granada, se trata de la obra de teatro más hondamente granadina del poeta, la que mejor expresa la visión de de la ciudad amada, de la pena y desesperación de una Granada del alma ausente. “Doña Rosita” está repleta de detalles reales de la Granada conocida por Lorca y sus familiares (especialmente su madre). Pero transciende con creces, así como el “Romancero gitano”, el marco local.

Lorca dijo que, para descansar de “Yerma” y “Bodas de sangre”, tragedias ambas, se propuso escribir con “Doña Rosita la soltera”, -una comedia sencilla y amable- pero que, al contrario, le salió una obra que parecía tener más lágrimas que sus dos anteriores producciones. Y es cierto. Tratándose de Granada, de la Granada de Lorca difícilmente podría haber sido de otra manera.

En Septiembre de 1935 Lorca está en Barcelona para ver el estreno de “Yema” por Margarita Xirgu. Federico ama Barcelona y se siente en deuda con ella, no puede olvidar la cariñosa acogida que le dispensaron Dalí y sus amigos en 1925 y 1927. Desde entonces han pasado muchas cosas y tanto él cono Dalí son celebres.

Unos días después del estreno tiene lugar el reencuentro Lorca y Dalí. No se ha visto en desde 1929, Lorca declara al joven periodista Josep Palau “somos espíritus gemelos. Aquí está la prueba: siete años sin vernos y hemos coincidido en todo como si hubiésemos hablado diariamente. Genial, genial Salvador Dalí”.

Dalí y Lorca se vieron con frecuencia esos días, y hay indicios de que decidieron volver a colaborar, tal vez en una ópera. Pero la muerte de Lorca unos meses después lo impediría.

La vuelta de Lorca a Barcelona es plenamente triunfal y se queda varios meses en la ciudad Condal donde, después de “Yerma” Margarita Xirgu repone “Bodas de sangre” (con dirección musical del propio poeta) y luego estrena “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores”, obra que suscita una expectación nunca recordada en el teatro barcelonés y que conmueve tanto al público como a los críticos (incluidos, esta vez, los de la prensa conservadora). Nadie duda que se trata de una obra maestra, obra que en palabras de María Luz Morales, mueve “los labios a la risa y el corazón a la pena”.

La vida social del poeta granadino durante esos meses es arrolladora. Está en todo. Da recitales de poesía, toca el piano, conversa sin parar, participa en actos republicanos y antifascistas y pasa muchas horas del día y de la noche en los cafés de las Ramblas, que llama “la única calle de la Tierra que yo desearía que no se acabara nunca”.

Lorca no es un poeta “apolítico” como tantas veces se ha dicho, y que se sentía plenamente comprometido socialmente, se demostró de sobra en las las semanas que precedieron a las elecciones de febrero de 1936, cuando, con otros muchos escritores democráticos, apoyó de forma pública la coalición electoral de izquierdas, el Frente Popular, participó en mítines y encabezó manifestaciones antifascistas.

García Lorca, era ya un personaje conocidísimo en España, y su fama crecía en el extranjero, donde empezaba a a ser traducida su obra, tanto teatral como la poética. Por todo ello la ultraderecha tomo buena nota de sus declaraciones y actuaciones, sobre todo en Granada, donde , entre “la peor burguesía de España”, como la calificó el poeta en una entrevista, no le faltaban enemigos poderosos… o que serían poderosos una vez empezada la guerra civil.

Pero en esos días la gran preocupación del Lorca , como medio de sacudir al público y de enfrentarlo a sus prejuicios. Lorca considera que el éxito económico de “Bodas de sangre”, “Yerma” y ahora “Doña Rosita la soltera” hará posible estrenar pronto el que llama repetidamente su “verdadero teatro”: “El público”, “Así que pasen cinco años” y su obra experimental reciente. Efectivamente, ya se está ensayando “Así que pasen cinco años” que el poeta espera dar a conocer en Madrid después del estreno en la Capital de “Doña Rosita la soltera”.

Pero Lorca no está preocupado sólo por el teatro. Es notable en estos meses su presencia editorial. A primero de año publica dos libros de versos: “Los seis poemas galegos” -compuesto con la ayuda de varios amigos gallegos-, y las “Primeras canciones”, pequeño anticipo del libro “Suites”, aún sin editar. Afirma que pronto dará a la imprenta “Poeta en Nueva York” y otros libros de poesía, entre ellos “El Diván de Tamarit” y una colección de Sonetos (que contendría, cabe pensarlo, algunos de sus sonetos amorosos, sólo publicados después de su muerte con el título de “Sonetos del amor oscuro”).

En cuanto al teatro, los editores le piden insistentemente sus obras (sólo se han publicado “Mariana Pineda” y “Bodas de sangre”). Incluso, poco antes de estallar la guerra civil, habrá un proyecto de editar sus obras completas.

Entretanto ha llegado Margarita Xirgu a Cuba, donde estrena con enorme éxito las obras de Lorca. Los cubanos no han olvidado la visita del poeta y asombran ante la revelación del dramaturgo.

De Cuba pasa Margarita Xirgu a México, donde “Yerma”, “Bodas de sangre”, “Doña Rosita la solterona” y “La zapatera prodigiosa” obtiene un éxito asombroso. Margarita no deja de instar a Lorca a que se reúna con ella, y Federico promete hacerlo pronto, anunciando incluso que en México dará una conferencia sobre Quevedo.

Pero, requerido por todos en España, y tal vez por no quererse separar del que fue secretario de La Barraca, -Rafael Rodríguez Rapún, dónde lo conoció Federico, es 14 años más joven que el poeta-, se sospecha que Lorca pudo estar enamorado de Rapún.

Muy poco o poquísimo sabemos sobre la relación de Lorca y Rapún, que morirá luchando contra Franco exactamente un año después que Federico.

Rapún no sólo es homosexual sino que se siente verdadera pasión por la mujeres, que además lo encuentran muy atractivo porque es un chico apuesto, robusto y deportista, de cabello ensortijado y de sonrisa cautivadora, con “perfil de estatua griega”. Ello no impide que, en los pocos años de vida que les quedan a él y al poeta , su amistad se haga íntima. No es probable que lleguemos a saber nunca los detalles acerca de su relación. Como en el caso de la relación de Lorca con Emilio Aladrén y con Dalí, la documentación es escasa (aunque hay más en el caso del pintor), y los que saben algo prefieren callar.

Muchos de los amigos de Lorca están ya en el Partido Comunista -Rafael Alberti, por ejemplo- y presionan al poeta para que ingrese en éste. Pero Federico se niega. Socialista sin partido y por supuesto moderado, quiere luchar en su obra, no en filas políticas, de los valores humanos en los que cree. No necesita para nada ser miembro del PSOE o del PCE para contribuir a su manera a al renovación de España.

En 1936, sus últimos meses de vida Lorca trabaja en una nueva comedia de corte más tradicional “Los sueños de mi prima Aurelia”, y termina la que será tal vez su obra más conocida en el extranjero, “La casa de Bernarda Alba”.

La primera está inspirada en la fantasiosa personalidad de una de las primas favoritas de Federico en Fuente Vaqueros, Aurelia González García. Sólo se conoce el primer acto de la obra, que, según parece no le dio tiempo de acabar. Llama la atención que el argumento de la comedia se desarrolle en 1910: año que connota para el poeta, la pérdida de su infancia, y en que sitúa el fracaso de la vida sentimental de “Doña Rosita la solterona”. El niño que aparece en el primer acto -para que no haya dudas se llama Federico García Lorca, y el amor que siente por su prima refleja el que realmente sentía el poeta por ella. En cuento a Aurelia, es un eslabón mas en la larga cadena de mujeres lorquianas insatisfechas. Siente un ansia de amor que que difícilmente va a saciar su podo fogoso pretendiente, obsesionado como está con el dinero y con la adquisición de nuevos cortijos. Tanto ella como otras mujeres del reparto satisfacen sus anhelos frustrados con la lectura de novelas francesas, identificándose hasta tal punto con las heroínas de éstas que casi creen que es su realidad objetiva.

En cuanto a “La casa de Bernarda Alba”, Lorca la termina a mediados de junio y la lee, entusiasmado, a numerosos amigos, explicando que en ella ha tratado de escribir una tragedia lo más sobria, lo más escueta posible, quitando todo lo superfluo y reduciendo al mínimo los elementos “poéticos”.

La casa del título de la obra y sus ocupantes femeninas existían realmente, aunque Lorca ha inventado muchos detalles y exagerado la personalidad tiránica de la protagonista.

Al titular la obra “La casa de Bernarda Alba” y no, sencillamente “Bernarda Alba”, Lorca pone el énfasis en el ambiente en que se mueve la tirana. Y al subtitular “Drama de mujeres en los pueblos de España” e indicar en el manuscrito que “tiene intención de documental fotográfico”, queda claro que el poeta quiere comunicarnos que la obra refleja de alguna manera la situación contemporánea del país. Es decir, que “La casa de Bernarda Alba”, se parece más a un convento o cárcel que una casa.

En ninguna obra de Lorca se alude tan amargamente como en ésta a la esclavitud que se mantenía en España de los años treinta a las criadas, a cambio de un infame salario de hambre. “Las pobres son como los animales. Parece como si estuvieran hechas de otra sustancia”, sentencia la rica Bernarda.

Hay que remitirse a unas declaraciones que hizo Lorca en 1934: “Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada y hasta la nada se les niega”

En esta última obra Lorca habría de resaltar la fuerza de Adela, la hija menor, el personaje más revolucionario de todo el teatro de Lorca. Frente al código de honor, basado en el doblegamiento del individuo ante el criterio de los demás y en la supremacía del hombre, Adela reivindica el derecho a su propia vida y a su propio cuerpo: tema fundamental en la obra lorquiana. Y muere, como morirá Lorca dos mese después de poner punto y final a su tragedia, por haber intentado ser libre.

Terminada “La casa de Bernarda Alba”, parece ser que Federico decidió reunirse con Margarita Xirgu en México, y que incluso sacó el billete. No obstante, inmerso en hervidero de la vida madrileña de esos momentos y quizás otra vez por no separarse de Rafael Rodríguez Rapún, demora el salto a Ámerica.

Son días de tremenda tensión en la capital. Circulan rumores de un golpe militar y Federico dice a varios amigos que se va a ir a Granada. Le aconsejan que no lo haga, que en caso de producirse una revuelta estará mejor en Madrid. Pero se obstina.

Además, ha dado su palabra de estar allí con su familia para celebrar el día de san Federico, no sólo su santo sino también el de su padre.

El 12 de julio unos pistoleros matan al teniente José Castillo, hombre de izquierdas que ha actuado con firmeza contra los fascistas. En la madrugada siguiente unos amigos de Castillo asesinan, en represalia, al diputado José Calvo Sotelo, jefe de los monárquicos y cabeza visible (José Antonio Primo de Rivera está en la cárcel) de quienes quieren imponer en España un estado de corte fascista. Es el mártir que necesitan los rebeldes militares, y el crimen será utilizado posteriormente para justificar el alzamiento contra el gobierno del Frente Popular. El asesinato produce en Lorca una profunda inquietud y decide abandonar la ciudad sin demora.

Aquella noche de 13 de julio de 1936 esperaban al poeta en casa del diplomático chileno Carlos Morla Lynch. No apareció. Allí estaba el poeta Luis Cernuda, quien recordaría en 1938, desde el exilio en Londrés, que alguien entró finalmente y anunció que ya no valía la pena esperar mas: acababa de dejar a Federico en el tren de Granada.

A la mañana siguiente, 14 de julio, el poeta se encuentra de vuelta con los suyos en la Huerta de San Vicente

Durante los próximos cuatro días muchas personas ven a Federico por las calles de Granada. Lee a unos amigos “La casa de Bernarda Alba”. Circulan rumores acerca de un golpe militar inminente. Este se produce el día 17 de julio en Marruecos y se extiende a la península al día siguiente. En Granada , sin embargo, el levantamiento fascista no ocurre hasta el 20 de julio.

Granada cae inmediatamente en manos de las fuerzas “nacionales” y se impone en la ciudad, que se halla rodeada de territorio republicano, un régimen feroz, régimen de terror. Empiezan enseguida los fusilamientos y los paseo. Nadie está seguro. Cuando llega agosto ya han caído centenares de personas de izquierdas. Lorca, odiado por muchos granadinos, está evidente en evidente peligro. Un día se presenta en la Huerta un grupo de revoltosos y lo amenaza. El poeta se pone en contacto con Luis Rosales, amigo suyo y poeta, cuyos hermanos son falangistas. En consejo de familia se decide que Rosales lleve a Federico a su casa, es decir a casa de su padre, hombre conservador muy respetado en Granada. Allí, piensan todos que estará seguro.

Pero los enemigos del poeta no se arredran ante el hecho de estar cobijado bajo el techo de una familia falangista. Todo lo contrario. Denuncian a los Rosales por proteger a un “rojo”y, el 16 de agosto se presenta un ex diputado de la CEDA (el partido de Gil de Robles), Ramón Ruiz Alonso, personaje vehemente, despreciado por la izquierda granadina.

Llevan a Lorca al Gobierno Civil, donde pasa por lo menos dos días Los Rosales tratan de salvarlo sin éxito. Nunca se ha podido saber quien o quienes pusieron en marcha la denuncia, pero todo indica que Ruiz Alonso tenía apoyo de las altas instancias. Lo que sí parece casi seguro es que el gobernador civil, comandante Valdés, consultó en el general Queipo de Llano, jefe supremo de las fuerzas nacionales en Andalucía, antes de dar la orden de matar al poeta. Fusilado Lorca, todos se encargarían de que nunca se supieran los pormenores del caso. Granada llevará éste baldón siempre.

En la madrugada del 18 o 19 de agosto de 1936 – ni la fecha se ha podido establecer con seguridad- condujeron a Lorca al pueblo de Víznar, situado a unos nueve kilómetros al noreste de la ciudad. Se trataba de unos lugares donde los rebeldes asesinaban a sus víctimas. Lorca pasó unas horas en una improvisada cárcel antes de ser sacado con otros desafortunados -entre ellos un maestro de escuela y dos banderilleros- y asesinado cerca de Fuente Grande, manantial de cuya belleza había sido cantada, siglos antes por poetas musulmanes granadinos. No se sabe nada de sus últimos momentos.

Aquel crimen se volvió pronto contra los que lo habían llevado a cabo, pues a los pocos meses Lorca era ya el mayor símbolo, a escala internacional, de lo que era capaz el nuevo régimen español, un régimen que duraría en el poder casi cuarenta años y haría todo lo posible pro ocultar como había sido sacrificado el genio granadino, hoy gloria de la literatura a nivel mundial.

Fuentes bibliográficas consultadas:

– García Lorca. Biografía esencial de Ian Gibson

– Poesía, teatro y artículos Federico García Lorca de Circulo de Lectores

 

Fotos de las Sesiones de Narración Oral del día 27 de abril para 6 clases de tercero y cuarto de primaria

El viernes, 27 de abril y para seguir Celebrando el Día Internacional del Libro 2018, visitaron la Biblioteca Pública, 6 clases de 3º y 4º de primaria, para asistir a Sesiones de Narración Oral a cargo del Narrador Carlos Arribas.

Algunas fotos

Algunas fotos de hoy sábado 28 de abril de la Biblioteca Pública ¡¡Sale a la Calle!! Agradecer la solidaridad a todas las personas que han querido participar en esta Campaña de “Libros Solidarios”

Hoy Sábado 28 de abril, la Biblioteca ha salido a la calle, para seguir Celebrando el Día del Libro 2018. Este año hemos puesto en marcha nuestra primera Campaña de “Libros Solidarios” , “1 k x 1 Libro”. Con este regalo de libros a cambio de alimentos, la Biblioteca sigue fomentando la lectura.

Todo nuestro agradecimiento, a todas las personas que en día de hoy, han hecho entrega de alimentos no perecederos, a cambio de un libro, incluso, ha habido alguna persona que ha entregado alimentos, sin llevarse libros.

Gracias, a los más pequeños, que sus mamas le han dado los alimentos para que sean ellos mimos quienes los han entregado, enseñándolos a ser solidarios desde muy pequeños. También han participado en las actividades infantiles que teníamos prevista a las 12 de la mañana.

Muchísimas gracias, por vuestra Solidaridad, en el día de hoy.

Hoy mismo le hemos hecho entrega de todos los alimentos, a Cáritas Parroquial. También agradecer, su implicación en el día de hoy con la Biblioteca, muchas gracias.

Agradecer, a la Librería Arcos, que siempre acompañe a la Biblioteca cuando ¡Sale a la Calle!.

 Algunas fotos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recuerda, mañana la Biblioteca Pública ¡¡SALE A LA CALLE!! En la Plaza Cruz de Nazaret de 11:00 a 14:00. Regalamos libros a cambio de alimentos no perecederos

Recuerda, que mañana sábado 28 de abril, la Biblioteca Pública Municipal ¡¡SALE A LA CALLE!!.

Estaremos, en la Plaza Cruz de Nazaret (por la zona dónde se encuentra “Eulogio” y el “Cuervo”, “Venta cuatro caminos”), desde las 11 de la mañana hasta las 2 de la tarde.

Este año, “1 kg, x 1 libro”, te regalamos un libro si nos traes alimentos no perecederos, que irán destinados a las personas que más los necesiten, haremos entrega de los mismos a Cáritas Parroquial.

¡¡Ven, sé Solidario y, llévate libros de regalo!!

¡¡No faltes a esta cita con la Biblioteca!!

A las 12 de la mañana, también, tendremos actividades para los más pequeños, lleva a tus hijos a pasar un rato de diversión, para que desarrollen inventiva, imaginación e improvisación.

¡¡ Te esperamos!!

Mañana 27 de abril, en la Biblioteca Pública, Sesiones de Narración Oral para tres Clases de 3º y 4º de Primaria.

Mañana 27 de abril, en la Biblioteca Pública Municipal “Federico García Lorca”, para seguir Celebrando el Día Internacional del Libro 2018, habrá Sesiones de Narración Oral, para tres clases de 3º y 4º de Primaria, alumnos del Centro Educativo “Manuel Castro de Orellana”.

La Biblioteca Pública ¡¡Sale a la Calle!! El próximo sábado 28 de abril en la Plaza Cruz de Nazaret, de 11:00 a 14:00 h. Campaña “Libros Solidarios”

El sábado 28 de abril, la Biblioteca Pública Municipal “Federico García Lorca”, ¡¡SALE A LA CALLE!!.

Estaremos, en la Plaza de Cruz de Nazaret, desde las 11:00 hasta las 14:00 horas.

A las 12 de la mañana, habrá actividades  infantiles. 

“CUÉNTANOS “, los niños participantes en esta actividad, desarrollarán su capacidad de inventiva, de improvisación y fantasía. ¡¡No faltes, te divertirás!!

Este año será la I Campaña de “Libros Solidarios”. Esta Campaña denominada    “1 K x 1 libro”, significa que a toda persona que lleve un 1 kilo de alimentos no perecederos, podrá llevarse 1 libro de regalo.

Todos los alimentos, que recojamos irán para las personas más necesitadas, haremos entrega de los mismos a Cáritas Parroquial de nuestra localidad.

“Sé Solidario”, ayudando a los más necesitados.

Tenemos muchos libros preparados para ti, podrás elegir los que más te gusten.

¡¡Ven, Visítanos y Engánchate a la Lectura!!