Reunión Club Lectura Adultos 13 de Marzo. Este mes “Mercado de espejismos” de Felipe Benítez Reyes

557681.jpg Mercado de espejismos Felipe Benítez RyesFELIPE BENITEZ REYES

Mañana, jueves 13 de marzo a las 18:00h., en el Club de Lectura de Adultos de la Biblioteca, este mes comentaremos y opinaremos sobre la novela de Felipe Benítez Reyes “Mercado de espejismos” Premio Nadal 2007.

Felipe Benítez Reyes, traza  una parodia sutil, aunque hilarante y demoledora, de las novelas de intriga esotéricas, de su truculencia y de sus peculiaridades descabelladas. Pero Mercado de espejismos trasciende la mera parodia  y traza un diagnóstico de la fragilidad de nuestro pensamiento, de las trampas de la imaginación, de la necesidad de inventarnos la vida para que cobre realidad. Y es en ese ámbito psicológico donde adquiere un sentido inquietante esta historia llena de giros sorprendentes y de final insospechado.

Los principales protagonistas, la tía Corina y Jacob han vivido siempre de la organización de robos de obras de arte. Cuando se dan por retirados de la profesión a causa de su avanzada edad y de la falta de ofertas, reciben un encargo imprevisto de Sam Benítez, un mexicano libertino y de tendencias místicas que sueña con construir un prisma para contemplar el rostro de Dios. El encargo consiste en llevar el robo de las presuntas reliquias de los Reyes Magos que se conservan en la Catedral alemana de Colonia.

A partir de aquí, van apareciendo toda una galería de personajes muy curiosos como Sam Benítez; Alif, vendedor de historias en el zoco del Cairo; Abdel Bari,” que era un anciano tapón y mole, de piel tirante y cobriza” que amenaza a Jacob, le amenaza para que no robe el relicario; Lolo Letaud, cincuentón que fue profesor de griego y de latín, que abandona la enseñanza para dedicarse a escribir una novela de quimeras históricas; el rico argentino Casares comprador compulsivo de obras de arte, que muere en circunstancias muy extrañas en un hotel de Málaga; Elías el portero del edificio, que sin moverse de la potería fantasea con viajes por los lugares mas raros de la tierra; con Cristi Cuaresma, guapa, áspera, casi cuarentona, con un interés especial que participe, el  Penumbra, que es toda una caja de sorpresas Estos serán los colaboradores de Jacob para el robo de las reliquias. Y, un largo etc. de personajes con muchos defectos y alguna que otra virtud.

Una novela, que aunque, es  pura ironía humorística, hay que leerla con atención, porque por otra parte, transmite pensamientos profundos, con los que cualquiera,  puede sentirse identificado, en muchos momentos y aspectos, siempre, contando con la  experiencia vital de cada cual y, el equipaje que cargue cada uno.

untitled.png Revista Litoral Ecuación del tiempo Felipe Benítez ReyesEn la Biblioteca, tenemos algunas  revistas literarias de Litoral, entre ellas, tenemos concretamente esta, “Ecuación del tiempo” de 2001 , monográfico de Felipe Benítez Reyes, en la que autores como Luis García Montero, Vicente Gallego, Luis Antonio Villena, Benjamín Prado, Eduardo Mendicutti, Carlos Marzal, etc.  cuentan como es Benítez Reyes, como escritor, como persona, como lo conocieron y, las experiencias vividas y compartidas con él.

En la introducción de la Revista José Antonio Mesa Toré dice de Felipe Benítez Reyes, lo siguiente:

“Tener la sensación mientras lees una página de que se abre una puerta, y esa puerta es la de una habitación con estilo propio y en la que las cosas, perfectamente ordenadas o desordenadas, conforman un mundo diferente al que ya conocemos, personal, intransferible; y al fondo de la habitación, hay otra puerta que se abre al pasar la página mostrando un mundo parecido pero distinto al anterior, y luego más puertas, una tras otra. Tener la sensación, mientras lee, de que has entrado en un laberinto o un palacio de sucesivas e infinitas habitaciones. Tener también la sensación de que viajas en compañía de personajes cuyas aventuras y desventuras, son tus aventuras y desventuras, sin que percibas ni sientas ni pienses en que detrás de esos compañeros de viaje y de esas tribulaciones hay un autor con nota bio-bibliográfica. Tener la sensación, en fin, de que estás leyendo un buen poema o de que en el libro con el que te distraes la carroza cargada de fantasmas de todos los pelajes, o el niño con cola de cerdo, o el hombre que se acuesta en Ámsterdam y se despierta en una calle de Melilla con un camisón de mujer sean tan posibles, tan verosímiles como tú. O quizá más que tú. Estos y algunos más, son los regalos que uno espera de la literatura. Regalos poco frecuentes , porque parece que no hay tantos autores que derrochen el talento o que se lo gasten con sus lectores.

Sin embargo, desde que tengo memoria de la literatura de Felipe Benítez Reyes, título tras título, ya fuera libros de poemas, de relatos, de artículos, novela o ensayo, he tenido,  como otros muchos lectores, todas esas sensaciones. Todos esos regalos para la imaginación. Y eso es así porque en cada página escrita por Benítez Reyes fluyen invisibles, como aguas subterráneas el buen gusto del lector Benítez Reyes, el aprovechamiento de sus lecturas, la clarividencia para elegir a sus maestros, el perfecto conocimiento de cómo funciona la maquinaria de cada género literario y, sobre todo, el hechizo que ofrece él sobre la literatura. Porque leyendo a Felipe se adivina sin esfuerzo cuánto a disfrutado y disfruta como autor y como lector. La literatura entendida como una fiesta de placeres venenosos y en la que la inteligencia, de punta en blanco,  ensombrece al ingenio o a las pasiones vulgares; o entendida, en definición suya, como “un viaje fascinante por un desconocido país de papel, cuya descripción nadie podría entender del todo, porque cada cual lo cruza con su secreto equipaje de sombras.”

Poema de Felipe Benítez Reyes

“Un gesto de gratitud”

El azar es la norma imprevisible.

Acata, pues, la norma.

Y cuida siempre

que juegue a tu favor la incertidumbre

que esa norma dispone, porque el rumbo

de una vida depende

de una conjugación leve y rápida

de rutina y misterio, de angustia y plenitud,

de esencias muy dispares que se mezclan

en el laboratorio mágico del tiempo.

Y si el tiempo es la suma

de una nube vacía y de un relámpago,

interpreta esa suma

desde la gratitud, porque has sido esa suma,

y algo eterno hay en ti y sólo es tuyo:

lo que has pensado,

aquello que tocaste con ansia o con terror,

la fórmula secreta de tu anhelo,

la memoria narcótica que sustenta y confirma

tu paso por un mundo fugitivo.

Nunca sabrás quién es quien se refleja

en tu espejo confuso.

Nuca verás su rostro verdadero,

porque todo consiste en un fluir,

y todo cuanto fluye es un enigma.

De cualquier forma,

da gracias por la esencia de ese caos.

Agradece lo extraño que es ya todo

.

El tiempo es invencible,

pero no es más que tiempo:

un cambiante espejismo que sugiere

movimientos perpetuos de conciencia,

aunque todo es cambiante salvo tú:

el tiempo es sólo el nombre de un espectro.

El tiempo es lo que el tiempo nos destruye.

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