Ruta Literaria por la Sevilla Romántica de Gustavo Adolfo Bécquer para los componentes del los Clubes de Lectura de la Biblioteca de Villanueva del Ariscal.

Centro Andaluz de las Letras                                                                                Villanueva del Ariscal 2014    

     CENTRO ANDALUZ DE LAS LETRAS LOGOTIPO      

Gracias a la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía y al Centro Andaluz de las Letras Dentro del Programa de Dinamización Lectora.       

 Mañana Sábado 29 de Noviembre Ruta Literaria por Sevilla,                           nuestro guía será Fran Nuño, Escritor, Dinamizador Cultural y Librero-Editor.

Este Programa del Centro Andaluz de las Letras es para los Clubes de Lectura de las  de la Biblioteca Públicas. Nuestra Biblioteca Pública Municipal de Villanueva del Ariscal “Federico García Lorca”,  pertenece a este programa de Dinamización Lectora, desde el año 2004.  Esta Ruta Literaria, por lo tanto, está dirigida a nuestro Club de Lectura  de Adultos, creado en el año 2002, es decir que lleva ya 12 años de andadura.  Aunque,  también asistirán algunos componentes de nuestro Club de Lectura Juvenil de 10 a 12 años de edad, acompañados de un adulto. Este club infantil es de creación reciente, se ha comenzado en el mes de septiembre.

Esta visita es gratuita, sólo hay que pagar el autobús de ida y vuelta

RUTA LITERARIA EN SEVILLA

, Punto de encuentro con el grupo: Casa de las Sirenas (Alameda de Hércules) a las 11:00 h.

RECORRIDO:

1) Casa natal de Gustavo Adolfo Bécquer (c/ Conde de Barajas)

2) Residencia de Bécquer (c/ Potro)  

3) Parroquia de San Andrés. Fernando de Herrera (Plaza de San Andrés)

4) Casa natal de Luis Cernuda (c/ Acetres)

5) Cárcel Real. Miguel de Cervantes. (c/ Sierpes)

6) Arquillo Ayuntamiento. Miguel de Cervantes (Plaza de San Francisco)

7) Taberna de las Escobas. Lope de Rueda, Alejandro Dumas, Hnos. Álvarez Quintero (c/ Álvarez Quintero)

8) Casa natal de Vicente Aleixandre (Puerta de Jerez) Punto de encuentro para el regreso del grupo: Jardines de Murillo Prado de San Sebastián.

Duración aproximada 2:30 h.

Gustavo Adolfo Bécquer  Becquer 2 Casa natal de Becquer en sevilla             Casa natal de Bécquer en  la C/ Condes de Barajas en Sevilla

Gustavo Adolfo Bécquer

Nació e n Sevilla el 17 de febrero de 1836, España, siendo hijo del pintor José Domínguez Insausti, que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Béquer. Su madre fue Joaquina Bastida Vargas. Por el lado paterno descendía de una noble familia de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, establecida en la capital andaluza en el S. XVI; de su prestigio da testimonio el hecho de que poseyeran capilla y sepultura en la catedral de la misma desde 1622. Tanto Gustavo Adolfo como su hermano, el pintor Valeriano Bécquer, adoptaron Bécquer como primer apellido en sus obras. Fue bautizado en la Parroquia de San Lorenzo Mártir. Sus antepasados directos, empezando por su mismo padre, José Domínguez Bécquer, fueron pintores de del costumbrismo sevillano y andaluz, y tanto Gustavo Adolfo como su hermano Valeriano estuvieron muy bien dotados para el dibujo. Valeriano, de hecho, se inclinó por la pintura. Sin embargo el padre murió el 26 de enero de 1841, cuando el poeta tenía cuatro años de edad y esa vocación pictórica perdió el principal de sus apoyos. En 1846, con diez años, Gustavo Adolfo ingresó en el Colegio de San Telmo de Sevilla (institución mixta que acogía también huérfanos de cierto nivel), donde recibe clases de un discípulo del gran poeta Alberto Lista, Francisco Rodríguez Zapata, y conoce a su gran amigo y compañero de desvelos literarios Narciso Campillo. Al año siguiente, el 27 de febrero de 1847, los hermanos Bécquer quedaron huérfanos también de madre, y fueron adoptados entonces por su tía materna, María Bastida, y Juan de Vargas, que se hizo cargo de sus siete sobrinos, aunque Valeriano y Gustavo se adoptaron desde entonces cada uno al otro, y de hecho más tarde emprendieron muchos trabajos y viajes juntos. Suprimido por Isabel II en 1847 el Colegio de San Telmo (que en 1849 pasaría a ser palacio de los duques de Montpensier), Gustavo Adolfo quedó desorientado. Fue entonces a vivir con su madrina, Manuela Monnehay Moreno, joven de origen francés y acomodada comerciante, cuyos medios y sensibilidad literaria le permitían disponer de una mediana pero selecta biblioteca poética. En esta biblioteca empezó Gustavo Adolfo a aficionarse a la lectura. Inició entonces estudios de pintura en los talleres de Antonio Cabral Bejarano, y más tarde en el de su tío paterno Joaquín Domínguez Bécquer, que le pronosticó «Tú no serás nunca un buen pintor, sino un mal literato», aunque le estimuló a los estudios y le pagó los de latín. Tras ciertos escarceos literarios (escribe en El trono y la nobleza de Madrid y en las revistas sevillanas La Aurora y El Porvenir), en 1854 marchó a Madrid con el deseo de triunfar en la literatura. Sufrió una gran decepción y sobrevivió en la bohemia de esos años. Como es conocido, no era fácil subsistir de la literatura y paradójicamente, Bécquer que deseaba encontrar fortuna lo que abundó fueron escaseces, por lo que se vio obligado a servir de escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, donde su habilidad para el dibujo era admirada por sus compañeros, pero fue el motivo de que fuera cesado al ser sorprendido por el Director haciendo dibujos de escenas de Shakespeare. De este modo volvió Gustavo a vivir de sus artículos literarios que eran entonces de poca demanda por lo que alternó esta actividad con la elaboración  de pinturas al fresco.  Para ganar algún dinero el poeta escribe, en colaboración con sus amigos (Julio Nombela y Luis García Luna), y bajo el seudónimo de Gustavo García, comedias y zarzuelas como La novia y el pantalón (1856), en la que satiriza el ambiente burgués y antiartístico que le rodea, o La venta encantada, basada en Don Quijote de la Mancha. Ese año fue con su hermano a Toledo, un lugar de amor y de peregrinación para él, a fin de inspirarse para su futuro libro Historia de los templos de España. Le interesan por entonces el Byron de las Hebrew Melodies o el Heine del Intermezzo a través de la traducción que Eulogio Florentino Sanz realiza en 1857 en la revista El Museo Universal. Hebrew Melodies o el Heine del Intermezzo a través de la traducción que Eulogio Florentino Sanz realiza en 1857 en la revista El Museo Universal. Fue precisamente en ese año, 1857, cuando apareció la tuberculosis que le habría de enviar a la tumba. En 1862 llegó a vivir con Bécquer su hermano Valeriano, célebre en Sevilla por su producción pictórica pero no por eso más afortunado que Gustavo, y juntos vivieron al día uno traduciendo novelas o escribiendo artículos y el otro dibujando y pintando por destajo; mucho les costó a los hermanos salir adelante de su infortunio y con el tiempo lograron juntos una modesta estabilidad que les permitía a uno retratar por obsequio y al otro escribir una oda por entusiasmo. Hacia 1858 conoció a Josefina Espín, una bella señorita de ojos azules, y empezó a cortejarla; pronto, sin embargo, se fijó en la que sería su musa irremediable, la hermana de Josefina y hermosa cantante de ópera Julia Espín, en la tertulia que se desarrollaba en casa de su padre, el músico Joaquín Espín, maestro director de la Universidad Central, profesor de solfeo en el Conservatorio y organista de la Capilla Real, protegido de Narváez. Gustavo se enamoró (decía que el amor era su única felicidad) y empezó a escribir las primeras Rimas, como Tu pupila es azul, pero la relación no llegó a consolidarse porque ella tenía más altas miras y le disgustaba la vida bohemia del escritor, que aún no era famoso; Julia dio nombre a una de las hijas de Valeriano. Durante esta época empezó a escuchar a su admirado Chopin. Después, entre 1859 y 1860, amó con pasión a una «dama de rumbo y manejo» de Valladolid, que durante muchos años se identificó con Elisa Guillén, un personaje que hoy se sabe inexistente.[3] Pero la amante, fuera quien fuera, se cansó de él y su abandono lo sumió en la desesperación. El 19 de mayo de 1861 se casó precipitadamente con Casta Esteban y Navarro, de la que tuvo tres hijos. Los expertos no se ponen de acuerdo en cuál de ellas pudo ser su musa más constante, o si ninguna de ellas, concibiendo algún tipo ideal de mujer. En 1860 publica Cartas literarias a una mujer en donde explica la esencia de sus Rimas que aluden a lo inefable. En la casa del médico que lo trata de una enfermedad venérea, Francisco Esteban, conocerá a la que será su esposa, Casta Esteban y Navarro. Contrajeron matrimonio en el 19 de mayo de 1861. De 1858 a 1863, la Unión Liberal de O’Donnell gobernaba España y en 1860, González Bravo, con el apoyo del financiero Salamanca, funda El Contemporáneo, dirigido por José Luis Albareda, en el que participan redactores de la talla de Juan Valera. El gran amigo de Bécquer, Rodríguez Correa, ya redactor del nuevo diario, consiguió un puesto de redactor para el poeta sevillano. En este periódico, y hasta que desaparezca en 1865, hará crónica de salones, política y literatura; gracias a esta remuneración viven los recién casados. En 1862 nació su primer hijo, Gregorio Gustavo Adolfo, en Noviercas (Soria) donde posee bienes la familia de Casta y donde Bécquer tuvo una casita para su descanso y recreo. Empieza a escribir más para alimentar a su pequeña familia y, fruto de este intenso trabajo, nacieron varias de sus obras. Pero en 1863 padeció una grave recaída en su enfermedad. Para recuperarse, Bécquer se trasladó con su hermano a vivir al Monasterio de Veruela (Zaragoza), situado en las faldas del Moncayo y cuyo aire puro era conocido como tratamiento para la tuberculosis. Este antiguo monasterio cisterciense exclaustrado poseía un gran encanto romántico y fue un lugar de inspiración para ambos hermanos. Gustavo Adolfo escribió allí las cartas agrupadas después en “Desde mi celda”. Y también varias de sus leyendas están ambientadas en el Moncayo. A pesar de la breve estancia (no llegó a un año), esta etapa constituye una parte fundamental de la producción artística de los hermanos Bécquer. Tras su recuperación, ambos se marcharon a Sevilla con su familia. De esa época es el retrato hecho por su hermano que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Trabaja con su hermano Valeriano, cuya relación con Casta no era buena, debido a que ella no soportaba su carácter y su constante presencia en casa. González Bravo, amigo y mecenas de Gustavo, le nombra censor de novelas en 1864 y el escritor vuelve a Madrid, donde desempeña este trabajo hasta 1867 con veinticuatro mil reales de sueldo. En este último año nace su segundo hijo, Jorge Bécquer. En 1866 ocupa de nuevo el cargo de censor hasta 1868; es este un año tétrico para Bécquer: Casta le es infiel, su libro de poemas desaparece en los disturbios revolucionarios y para huir de ellos marcha a Toledo, donde permanece un breve tiempo. En diciembre nace en Noviercas su tercer hijo, Emilio Eusebio, dando pábulo a su tragedia conyugal, pues se dice que este último hijo es del amante de Casta. Es más, Valeriano discute con Casta continuamente. Sin embargo, los esposos aún se escriben. Pasa entonces otra temporada en Toledo, de donde sale para Madrid en 1870 a fin de dirigir La Ilustración de Madrid, que acaba de fundar Eduardo Gasset con la intención de que lo dirigiera Gustavo Adolfo y trabajara en él Valeriano como dibujante. En septiembre, la muerte de su inseparable hermano y colaborador le sume en una honda tristeza. En noviembre fue nombrado director de una nueva publicación, El Entreacto, en la que apenas llega a publicar la primera parte de un inconcluso relato. Posiblemente a causa de un enfriamiento invernal en la primera quincena de diciembre, su ya precario estado de salud se agrava, y muere el 22 de dicho mes, coincidiendo con un eclipse total de sol. En los días de su agonía, pidió a su amigo el poeta Augusto Ferrán que quemase sus cartas («serían mi deshonra») y que publicasen su obra («Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo»); pidió también que cuidaran de sus hijos. Sus últimas palabras fueron «Todo mortal». Fue enterrado al día siguiente en el nicho Nº 470 del Patio del Cristo, en la Sacramental de San Lorenzo y San José, de Madrid.            

Más adelante, en 1913, los restos de los dos hermanos fueron trasladados a Sevilla, reposando primero en la antigua capilla de la Universidad, y desde 1972 en el Panteón de Sevillanos Ilustres. Hay un monumento en recuerdo de Gustavo Adolfo en el centro de Sevilla, en el parque de María Luisa. Escultura a Bécquer 6 Escultura a Bécquer 7 Escultura de los tres tipos de enamoramientos

A la salida del funeral celebrado por Bécquer, el pintor Casado del Alisal propuso a varios de los asistentes la publicación de las obras del malogrado escritor. Para estudiar los detalles de esta edición se celebró a la una de la tarde del 24 de diciembre de 1870 una reunión en su estudio de pintura. Así se acordó una suscripción pública para recaudar fondos. Ese propósito respondía a dos motivos: por un lado honrar al amigo fallecido y por otro ayudar económicamente a la mujer e hijos de Bécquer. Bécquer le debe a Casado del Alisal su gloria literaria, ya que sus obras podrían haber sido olvidadas de no ser por la decisión de Casado, tal y como corrobora Rafael Montesinos en su libro Bécquer, biografía e imagen. Ferrán y Correa se pusieron de inmediato a preparar la edición de sus Obras completas para ayudar a la familia; salieron en 1871 en dos volúmenes; en sucesivas ediciones fueron añadidos otros escritos. Las Rimas de Bécquer iban a ser costeadas y prologadas por su amigo, el ministro de la Unión Liberal de O’Donnell, Luis González Bravo, pero el ejemplar se perdió en los disturbios revolucionarios de 1868. Algunas sin embargo habían aparecido ya en los periódicos de entonces entre 1859 y 1871: El Contemporáneo, El Museo Universal, La Ilustración de Madrid y otros. El poeta, con esta ayuda, con la de su memoria y la de sus amigos reconstruyó el manuscrito, que tituló Libro de los gorriones y se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. Más tarde lo editarán sus amigos con un prólogo de Rodríguez Correa en dos volúmenes con el título de Rimas y junto a sus Leyendas en prosa, en 1871, para ayudar a la viuda y sus hijos. En sucesivas ediciones se amplió la selección. A partir de la quinta la obra consta ya de tres volúmenes. Iglesias Figueroa recogió en tres tomos Páginas desconocidas (Madrid: Renacimiento, 1923), con otra porción sustancial del corpus becqueriano. Gamallo Fierros editó además en cuatro volúmenes sus Páginas abandonadas. Jesús Rubio ha editado dos álbumes de Julia Espín con textos y dibujos de Gustavo dedicados a su musa, a la que no olvidaría nunca. Se trata de ochenta y cuatro composiciones breves, de dos, tres o cuatro estrofas, muy raramente más, por lo general asonantadas con metros muy variados, de acuerdo con la poesía romántica. Pero, aparte de su importante lírica, Gustavo Adolfo Bécquer fue también un gran narrador y periodista. Escribió veintiocho narraciones del género leyenda, muchas de ellas pertenecientes al género del relato gótico o de terror, otras, auténticos esbozos de poesía en prosa, y otras narraciones de aventuras. María Rosa Alonso encontró en ellas siete temas principales:

  • el oriental y exótico
  • la muerte y la vida de ultratumba
  • el embrujamiento y la hechicería
  • el tema religioso
  • las inspiradas en el Romancero
  • las de tendencia animista.

Bécquer demuestra ser un prosista a la altura de los mejores de su siglo, pero es de superior inspiración e imaginación y un maestro absoluto en el terreno de la prosa lírica. En sus descripciones se echa de ver el profundo amor del poeta por la naturaleza y el paisaje castellano. Escribió además las Cartas desde mi celda en el Monasterio de Veruela, a las faldas del Moncayo adonde fue a reponerse de su tuberculosis o tisis, enfermedad entonces mortal; sus cartas desbordan vitalidad y encanto. No se ha estudiado todavía su obra periodística. Bécquer es, a la vez, el poeta que inaugura —junto a Rosalía de Castro— la lírica moderna española y el que acierta a conectarnos de nuevo con la poesía tradicional. Las Rimas se encuadran dentro de dos corrientes heredadas del Romanticismo: la revalorización de la poesía popular (que la lírica culta había abandonado en el siglo XVIII) y la llamada «estética del sentimiento». El ideal poético de Bécquer es el desarrollar una lírica intimista, expresada con sinceridad, sencillez de forma y facilidad de estilo. Bécquer y sus Rimas son el umbral de la lírica en español del siglo XX. Rubén Darío, Miguel de Unamuno, los hermanos Antonio y Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso y otros lo han considerado como figura fundacional, descubridora de nuevos mundos para la sensibilidad y la forma expresiva. Bécquer como dibujante Desde niño estuvo rodeado de lienzos y dibujos de su padre lo que hizo que también se interesara por la pintura. Dijo que la pintura es un medio de expresión hacia lo inefable, superando a la escritura. Entre sus amistades siempre se le apreció su madera de dibujante y colaboró varias veces con su hermano Valeriano. Destaca su gran técnica y refleja su mundo interior. La vida y la muerte están entrelazados en la mayoría de sus dibujos de sus serie Les morts pour rire. Bizarreries. Las escenas dibujadas provocan la risa, el reírse de la muerte. También realizó dibujos en donde representa sus mundos imaginarios reflejados en sus Rimas y Leyendas. Julia Espín también abarca gran parte de la obra pictórica de Bécquer, reflejándola en distintas situaciones.

Obras

  • Las Rimas, obra que recogieron sus amigos, tras el incendio de la casa donde estas obras poéticas se guardaban, como una especie de historia de amor en la que se ve como el poeta va pasando por el proceso creador, el amor esperanzado, el desengaño y el dolor o la muerte.
  • Historia de los templos de España, Madrid, 1857, publicada sólo el tomo I.
  • Cartas literarias a una mujer, 18601861, publicadas en El Contemporáneo.
  • Cartas desde mi celda, Madrid, 1864, son nueve, publicadas en El Contemporáneo, y reunidas posteriormente en la edición de Fortanet con el título Desde mi celda.
  • Libro de los gorriones, 1868, manuscrito.
  • Obras completas, Madrid, Fortanet, 1871, 2 volúmenes.

Leyendas

Teatro

  • La novia y el panteón
  • La venta encantada
  • Las distracciones
  • La cruz del valle
  • Tal para cual

Artículos

  • Crítica literaria
  • El maestro Herold
  • La soledad
  • El Carnaval
  • La Nena
  • Las perlas
  • La mujer a la moda
  • La pereza
  • La ridiculez
  • Caso de ablativo
  • El grillito cantor

Otras obras

Este poeta Sevillano, uno de los últimos representantes del Romanticismo del siglo XIX, obtuvo su merecido reconocimiento después de su muerte, cuando vieron la luz muchas de sus obras.

RIMA LIII

Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres… ¡esas… no volverán!.
Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde aún más hermosas sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar y caer como lágrimas del día… ¡esas… no volverán!
Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido…; desengáñate, ¡así… no te querrán!

            RIMA XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y se enjugó su llanto, y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella, por otro; pero, al pensar en nuestro mutuo amor, yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo?   

  RIMA LXXIII

Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron.

La luz que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho; y entre aquella sombra veíase a intervalos dibujarse rígida la forma del cuerpo.

Despertaba el día, y, a su albor primero, con sus mil rüidos despertaba el pueblo. Ante aquel contraste de vida y misterio, de luz y tinieblas, yo pensé un momento: —¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!   

  RIMA VII

Del salón en el ángulo oscuro, de su dueña tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas como el pájaro duerme en las ramas, esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas!

¡Ay! pensé; ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz, como Lázaro, espera que le diga: «¡Levántate y anda!».

    RIMA XXXVIII

Los suspiros son aire y van al aire.

Las lágrimas son agua y van al mar.

Dime, mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes tú adónde va?  

      RIMA LII

Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino, ¡llevadme con vosotras! Nube de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las sangrientas orlas, arrebatado entre la niebla oscura, ¡llevadme con vosotras!. Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!. Fernando de Herrera 1 Fernado Herrea 2 Fernando de Herrera, «El Divino», nació en Sevilla en 1534.  Su padre fue hidalgo de pocos bienes.  Fue amigo del humanista sevillano Juan de Mal Lara (1524-1571), con quien compartió la ambición de saber enciclopédico, característica del hombre del Renacimiento.  Herrera cursó estudios eclesiásticos y recibió órdenes menores.  Tenía una pasión por la libertad absoluta, y hasta se negaba a recibir cualquier merced que pudiera encadenarle de cualquier modo.  Era un espíritu refinado que no se abría fácilmente a la intimidad.  Tenía pocos amigos, y ellos todos humanistas, poetas o escritores. Herrera era enemigo de lisonjas, de favores y de murmuraciones.  Fue severo en sus costumbres.  Amaba la soledad y el silencio.  Representa este hombre el arquetipo del poeta culto, entregado con celo casi religioso a su vocación intelectual, a sus creaciones poéticas y al acrecentamiento de su saber.  Pulía y corregía sus trabajos escrupulosamente en busca de una perfección que nunca le parecía lograda; modificaba una y otra vez sus composiciones y llegaba hasta a rehacer por completo una obra entera si no le satisfacía.  El poeta andaluz había sustituido casi en su totalidad la inspiración por una atormentada manipulación del lenguaje.  La vida personal de Herrera carece de interés.  Conoció, sin embargo, una pasión intensa por la Condesa de Gelves, Doña Leonor de Millán, esposa de Don Álvaro Colón y Portugal, segundo Conde de Gelves y biznieto del Descubridor, quien fijó su residencia en Sevilla en 1559.  Toda la lírica amorosa de Herrera gira en torno a este amor.  Jamás descubre en su poesía el nombre de la mujer amada, a la que celebra por medio de varios epítetos: Luz, Estrella, Lumbre, Lucero, Sirena, Aglaya y Eliodora.  Sólo los íntimos amigos de Herrera conocían su secreto.  Fue solo el pintor Francisco Pacheco (1564-1644) en su Libro de retratos  (ca. 1599), quien menciona el nombre de su amada en un elogio a Herrera.  Después de la muerte de la Condesa en 1581, Herrera renunció totalmente a la poesía y trabajó tan sólo en obras de preceptiva literaria y  La primera edición de las poesías de Herrera apareció en vida del poeta en Sevilla en 1582.  Una segunda edición fue publicada por el pintor Pacheco en 1619 (365 composiciones).  Ha habido otras ediciones de José María Asensio (1870), Adolfo Coster (París, 1908) y José Manuel Blecua (1948).  Uno de los mejores estudios de Herrera fue compuesto por Oreste Macrí en 1959.  Blecua piensa que el pintor Pacheco editó las obras de Herrera el Divino modificándolas según el gusto literario del momento, el «culteranismo».  No se sabe hasta qué punto fueron modificadas las poesías de Herrera por haberse perdido las originales.  Representa Herrera el enlace entre el Renacimiento y el Barroco. Herrera representa la total nacionalización del petrarquismo y del italianismo introducidos en España por Boscán y Garcilaso durante el Primer Renacimiento.  Herrera da entrada a los motivos patrióticos y religiosos en su poesía, al lado de los eróticos y pastoriles del Primer Renacimiento.  Hay énfasis, grandilocuencia, cultismos latinizantes, suntuosidad, opulencia verbal, complicación sintáctica, acumulación y brillantez de metáforas, elementos todos que anticipan el arte b Antes de su enamoramiento, Herrera quiso destacarse como poeta épico.  Garcilaso, el soldado heroico del Emperador, embebido en su mundo pastoril, no escribe un sólo verso para cantar las glorias militares de su tiempo.  Herrera, el clérigo sedentario, encarna poéticamente el ideal imperial de la España guerrera y religiosa y la interpretación providencialista de la  monarquía española, convertida en brazo seglar de Dios para la lucha armada contra los enemigos de la cristiandad.  Vemos esto en la «Canción al Señor don Juan de Austria», escrito probablemente en 1571 (la batalla naval de Lepanto que fue el 7 de octubre de 1571). Antes de su enamoramiento, Herrera quiso destacarse como poeta épico.  Garcilaso, el soldado heroico del Emperador, embebido en su mundo pastoril, no escribe un sólo verso para cantar las glorias militares de su tiempo.  Herrera, el clérigo sedentario, encarna poéticamente el ideal imperial de la España guerrera y religiosa y la interpretación providencialista de la  monarquía española, convertida en brazo seglar de Dios para la lucha armada contra los enemigos de la cristiandad.

Fernando de Herrera: Soneto 1

Osé y temí; más pudo la osadía tanto, que desprecié el temor cobarde.

  Subí a do el fuego más me enciende y arde  cuanto más la esperanza se desvía. 

Gasté en error la edad florida mía; ahora veo el daño, pero tarde,  que ya mal puede ser que el seso guarde  a quien se entrega ciego a su porfía. 

Tal vez pruebo -mas, ¿qué me vale?- alzarme del grave peso que mi cuello oprime;  aunque falta a la poca fuerza el hecho. 

Sigo al fin mi furor, porque mudarme no es honra ya, ni justo que se estime  tan mal de quien tan bien rindió su pecho.

***

Fernando de Herrera: Soneto XIV

«¿Dó vas? ¿dó vas, crüel, dó vas?; refrena,  refrena el presuroso paso, en tanto  que de mi dolor grave el largo llanto  a abrir comienza esta honda vena;  

oye la voz de mil suspiros llena,  y de mi mal sufrido el triste canto,  que no podrás ser fiera y dura tanto  que no te mueva esta mi acerba pena;

 vuelve tu luz a mí, vuelve tus ojos,  antes que quede oscuro en ciega niebla»,  dezía en sueño, o en ilusión perdido.  

Volví, halléme solo y entre abrojos,  y en vez de luz, cercado de tiniebla,  y en lágrimas ardientes convertido.

***

Fernando de Herrera: Soneto XVIII

   Flaca esperança en todas mis porfías,  vano deseo en desigual tormento,  y, inútil fruto del dolor que siento,  lágrimas sin descanso, y ansias mías;    

un’ ora alegre, en tantos tristes días 5  sufrid, que tenga un triste descontento;  y que pueda sentir tal vez contento  la gloria de fingidas alegrías.  

   No es justo, no, que siempre quebrantado  me oprima el mal, y me deshaga el pecho 10  nueva pena d’ antiguo desvarío.  

   Mas ô que temo tanto el dulce estado,  que (como al bien no esté enseñado y hecho)  abraço ufano el grave dolor mío.

***

Fernando de Herrera: Soneto XXI

Como en la cumbre ecelsa de Mimante,  do en eterna prisión arde y procura  alzar la frente airada y guerra oscura  mover de nuevo al cielo el gran gigante,  se nota de las nubes, que delante  vuelan y encima en hórrida figura,  la calidad de tempestad futura,  que amenaza con áspero semblante,  así de mis suspiros y tristeza,  del grave llanto y grande sentimiento  se muestra el mal, que encierra el duro pecho.

 Por eso no os ofenda mi flaqueza,  bella estrella de amor, que mi tormento  no cabe bien en vaso tan estrecho.

*** Fernando de Herrera:Soneto XXXVIII

Serena Luz, presente, en quien espira   divino amor, que enciende y junto enfrena   pecho gentil, que en la mortal cadena   al alto olimpo glorioso aspira; 

 ricos cercos y oro, do se mira   tesoro celestial de eterna vena;   armonía de angélica sirena,   que entre las perlas y el coral respira. 

 ¿Cuál nueva maravilla, cuál ejemplo   de la inmortal grandeza nos descubre   la sombra del hermoso y puro velo?   Que yo en esa belleza que contemplo,   aunque a mi flaca vista ofende y cubre,   la inmensa busco y voy siguiendo al cielo. 

*** Fernando de Herrera: Soneto XL

Viví gran tiempo en confusión perdido   y todo de mi mismo enajenado; 

 desesperé de bien, que en tal estado   perdí la mejor luz de mi sentido.   

Mas cuando de mí tuve más olvido,   rompió los duros lazos al cuidado   de Amor el enemigo más honrado,   y ante mis pies lo derribó vencido. 

 Ahora que procuro mi provecho   puedo decir que vivo, pues soy mío,   libre, ajeno de Amor y de tus daños. 

 Pueda el desdén, Antonio, en vuestro pecho   acabar semejante desvarío   antes que prevalezcan sus engaños. 

***

Fernando de Herrera: Soneto LXV   

Ya el rigor importuno y grave ielo  desnuda los esmaltes y belleza  de la pintada tierra, y con tristeza  s’ ofende en niebla oscura el claro cielo.

    Mas, Pacheco, este mesmo órrido suelo 5  reverdece, y pomposo su riqueza  muestra; y del blanco mármol la dureza  desata de Favonio el tibio vuelo.    

Pero el dulce color y hermosura  de nuestra umana vida, cuando huye, 10  no torna; ¡ô mortal suerte, ô breve gloria!

    Mas sola la virtud nos asegura;  qu’ el tiempo avaro, aunqu’ esta flor destruye,  contra ella nunca osó intentar vitoria.

 

Luis Cernuda 1  Luis Cernuda 2

Luis Cernuda Bidón, poeta y crítico literario. Nació en Sevilla en 1902 y murió exiliado en México en 1963 a los 61 años de edad. Fue miembro destacado de la llamada Generación del 27. Soledad, dolor, sensibilidad… son notas características de la personalidad de Cernuda. Su descontento con el mundo y su rebeldía se deben, en gran medida, a su condición de homosexual, a su conciencia de haber sido un marginado. Familia Su padre, Bernardo Cernuda Bousa, era natural de Puerto Rico, aunque los abuelos paternos procedían de España. Su madre, Amparo Bidón Cuéllar, era sevillana, con ascendencia francesa por la rama materna. El padre era militar, del cuerpo de ingenieros, y llegó a alcanzar el grado de coronel. Cernuda se crió en un ambiente burgués acomodado, tranquilo y a la vez monótono, bajo la actitud castrense y autoritaria del padre, que mantuvo en el hogar una rígida disciplina. Tuvo dos hermanas mayores. No tuvo descendencia. Formación Estudió el bachillerato en el colegio de los escolapios y escribió sus primeros versos a instancias de su profesor de retórica, Antonio López . En 1919 empezó a estudiar Derecho y Literatura Española, en la Universidad de Sevilla, allí tuvo como profesor a Pedro Salinas, quien le introdujo en la Literatura y le ayudó en sus primeras publicaciones. Interrumpió los estudios para realizar el servicio militar y en 1926 acabó la licenciatura en Derecho que no llegará a ejercer. En Sevilla asistía con Higinio Capote y Joaquín Romero Murube a las tertulias literarias organizadas por Salinas. En esa época leyó con avidez a los clásicos: Garcilaso, Fray Luis, Góngora, Lope, etcétera. También estudió francés y conoció a Mallarmé, Baudelaire y Rimbaud. En estos años descubrió también a un autor francés que le influirá poderosamente, Andre Gide, y en el que encontrará el poeta sevillano un paralelo de sí mismo Obra poética y literaria Sus creaciones poéticas se basan en el contraste entre la de su anhelo de realización personal (el deseo) y los límites impuestos por el mundo que le rodea (la realidad). Es una poesía de raíz romántica. Los temas más habituales son la soledad, el deseo de un mundo habitable y, sobre todo, el amor (exaltado o insatisfecho). En 1925 conoce a Juan Ramón Jiménez y publicó sus primeros poemas en la Revista de Occidente. En 1926 viaja a Madrid y colaboró en las revistas La Verdad, Mediodía y Litoral, esta última pertenecía al matrimonio formado por Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, a los que siempre le unirá una gran amistad, incluso en el exilio mexicano. Su primera obra, Perfil del aire (1927), estaba en la línea de la poesía pura. De su estancia en Francia surgió Un río, un amor (1929), influido por el surrealismo. Donde habite el olvido (1934) es un libro desgarrador por la sinceridad con la que aborda el fracaso amoroso que había tenido. Desde 1936 agrupa toda la poesía que va produciendo bajo el título La realidad y el deseo, al que va añadiendo poemas. En el exilio publicó Las nubes (1940), Con las horas contadas (1950-1956) y Desolación de la quimera (1962). En prosa escribió Ocnos (1942) evocación de Andalucía desde la distancia, es una especie de autobiografía en prosa poética, y de otras fuentes, donde se desprende que Cernuda, desde niño, fue tímido e hipersensible, con pocos amigos y con una tendencia a la soledad contemplativa y a la meditación En diciembre de 1927 asistió como oyente a los actos celebrados en el Ateneo de Sevilla con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora, porque ya conocía a varios de los intervinientes de la que sería denominada después Generación de 1927. Gerardo Diego lo incluyó en su Antología (1932). También escribió interesantes ensayos literarios y colaboró en revistas y periódicos.

Homosexualidad Cuando reconoció su condición de homosexual, recibió severas críticas de la sociedad de su época. Sin embargo, a su amor no correspondido, Serafín le dedica los libros: “Donde habite el olvido”, (1934), un libro neorromántico, con gran influencia de Bécquer, donde revela angustiosamente su frustración por un amor no correspondido. “Placeres prohibidos”, se escribe en defensa abierta a la homosexualidad y de carácter surrealista.

Segunda República Al proclamarse la Segunda República, la recibió con ilusión, y siempre se mostró dispuesto a colaborar con todo lo que fuera buscar una España más tolerante, liberal y culta. Cernuda se involucró en el proyecto de las Misiones pedagógicas, primero en la sección Bibliotecas y luego en el Museo ambulante; con ellos recorrió los pueblos de Castilla y Andalucía; colaboró además en la revista Octubre de Rafael Alberti (1933). Al año siguiente publica Donde habite el olvido y empezó a leer a los poetas del Romanticismo europeo. En 1936, poco antes de estallar la Guerra Civil, intervino en el homenaje a Valle-Inclán. Por otra parte le rinden un homenaje por la publicación de su obra La realidad y el deseo. Guerra Civil Al estallar la guerra civil pasó dos meses como agregado de la Embajada Española en París, allí se entera del asesinato de Federico García Lorca y le escribe una sentida elegía, “A un poeta muerto (F. G. L.)” cuyos dos últimos párrafos fueron censurados. Participó activamente desde las trincheras culturales organizando actividades de todo tipo, como es la fundación de la revista Hora de España, junto con poetas como Alberti. Se alistó en el Batallón Alpino; con él es enviado a la Sierra de Guadarrama. En abril de 1937 se traslada a Valencia, donde colabora con Hora de España, participa allí en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas de Valencia, donde conoce a Octavio Paz, a quien volverá a ver más adelante en México. En el verano interpreta el papel de Don Pedro en la representación de Mariana Pineda dirigida por Altolaguirre.

Exilio en el Reino Unido

En 1938 fue a dar unas conferencias a Inglaterra, y ya no volvió a España, iniciando un triste exilio hasta su muerte en 1963. En Inglaterra ejerció de tutor de niños vascos refugiados, lo que le inspiró el poema «Niño muerto»; y fue profesor de Literatura en Glasgow, Cambridge, Londres, luego trabajó como profesor en el internado Cranleigh School. Leyó a los clásicos ingleses, y trabajó mas tarde como lector de español en la Universidad de Glasgow, y en la Universidad de Cambridge (1943) y el Instituto Español de Londres (1945). Terminó de escribir Las nubes y escribió en prosa el libro Ocnos. En 1944 un nuevo amor le inspiró los poemas de Vivir sin estar viviendo y desarrolló una intensa labor de crítico literario, publicando en el Bulletin of Hispanic Studies varios ensayos sobre poesía española y tradujo a Troilo y Cresida de Shakespeare (1945).

Exilio en Estados Unidos

En 1947 inició su exilio norteamericano; allí enseñó literatura en el colegio femenino de Mount Holyoke (Massachusetts), puesto que desempeñará hasta 1952, y logró por fin la ansiada estabilidad económica, sin embargo, el clima lo deprimía, por lo que se fue a México. En 1960 volverá a EE.UU, a Los Ángeles, para impartir clases por espacio de tres años.

Exilio en México

Tres viajes a México en 1949, 1950 y 1951 le hicieron desear volver a vivir en una tierra donde se habla el español, en compañía del amplio exilio republicano refugiado allí gracias a la hospitalidad del presidente Lázaro Cárdenas. Se estableció en México D.F. en 1952; allí se enamoró de un culturista llamado Salvador Alighieri; a él están dedicados los Poemas para un cuerpo. En México volvió a ver a Octavio Paz y a los Altolaguirre. Desde 1954 trabajó en la Universidad Nacional Autónoma de México como profesor por horas e investigó con una beca del Colegio de México y colaboró en diversas revistas y periódicos mexicanos. La muerte, le sorprendió en ese país, en 1963  y está enterrado en la sección española del Pateón Jardín.

Reivindicación en España

En 1955 su figura es reivindicada en España por un grupo de jóvenes poetas cordobeses, el Grupo Cántico, en 1956 emprende la redacción de los primeros poemas de Desolación de la Quimera y en 1957 se imprimen los Poemas para un cuerpo y sus Estudios sobre poesía española contemporánea. Empezó a mantener correspondencia con jóvenes poetas españoles. En 1960 el editor Carlos Barral le publicó en Barcelona los ensayos contenidos en las dos partes de Poesía y literatura.

Valoraciones

Octavio Paz, que en un breve ensayo dedicado a Luis Cernuda , escribió sobre el sentido de la palabra deseo en los trabajos del poeta: “Con cierta pereza se tiende a ver en los poemas de Cernuda meras variaciones de un viejo lugar común: la realidad acaba por destruir al deseo, nuestra vida es una continua oscilación entre privación y saciedad. A mí me parece que, además, dicen otra cosa, más cierta y terrible: si el deseo es real, la realidad es irreal. El deseo vuelve real lo imaginario, irreal la realidad. OBRA POÉTICA

La poesía de Cernuda recuerda a la de los románticos por su actitud apasionada y su espíritu eternamente insatisfecho. Su poesía podría emparentarse con la del poeta romántico español Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870). La poesía de Cernuda refleja una gran variedad de temas y corrientes. No obstante, tiene un tema central: la soledad, la tristeza, el sufrimiento y la incomprensión. El poeta se lamenta de lo difícil que le resulta al hombre alcanzar sus sueños, como si la vida real se empeñase en alejar al ser humano de los que más desea. Pero en vez de entregarse a la resignación, el poeta solitario y amargado ataca, a veces sin piedad, a los que le marginan y le impiden cumplir sus deseos: las instituciones, las normas morales donde se apoya la sociedad tradicional, la familia, los gobiernos, etc. Para poder expresar su grito de protesta e insatisfacción, y para que su obra no se entendiese como un mero juego artístico, Cernuda buscó un tono sencillo y coloquial en su poesía, que al mismo tiempo es muy elaborada. Rechazó la musicalidad y lo adornos de la poesía demasiado literaria.

Perfil del aire (1927) Obra que está en la línea de la poesía pura y que fue recibida con duras críticas.

Un río, un amor (1929) Fruto de su estancia en Francia. Obra influida por el surrealismo.

Los placeres prohibidos (1931) Se ocupaba sin ambages de su condición de homosexual.

Donde habite el olvido (1934) Un libro desgarrador por la sinceridad con la que aborda el fracaso amoroso.

La realidad y el deseo (1936-1964) Bajo este título publicó su obra poética completa.

Las nubes (1940) Primera obra escrita en el exilio.

Ocnos (1941) Un libro de bellos recuerdos sobre su tierra andaluza.

Con las horas contadas (1950-1956)

Variaciones sobre un tema mexicano (1952) Se trata, en realidad, de dos libros de  prosa poética. 

Poemas para un cuerpo (1957)

Desolación de la quimera (1962)

OBRA ENSAYÍSTICA

Estudio sobre la poesía española contemporánea (1957)

Pensamiento poético en la lírica inglesa (1958)

Poesía y literatura I (1960)

Poesía y literatura II

(1964) Cernuda tradujo a importantes autores, como el poeta romántico alemán Friedrich Hölderlin.

 

 

Fotos del Narrador Oral Juan Arjona contando para alumnos 2º ESO IES AL- ISCAR

El 12 de noviembre, tanto los alumnos de 2º de ESO de IES AL-ISCAR como sus profesores disfrutaron de lo lindo y rieron sin parar con las historias que les contó Juan Arjona. El encuentro con este narrador resultó genial.

 Dos alumnas de 4º de ESO, le hicieron una entrevista a este escritor, dramaturgo y narrador oral, para la revista del Instituto, que proximamente se públicará su primer número. Estas chicas, mostrarón especial interés,  ya que,  estuviron presentes en la sesión de narración oral para despúes poder entrevistar a Juan Arjona, incluso, nos nos dijerón:”  Que haber cuando les tocaba a 4º de ESO, poder disfrutar de una sesión de narracion oral”.

La Biblioteca Pública ha llevado a este Centro Educativo a otros narradores orales, gracias a que nuestra Biblioteca esta adscrita a todos los Circuitos del Centro Andaluz de las Letras, desde el año 2002. Narrar y contar historias es una forma muy importante de fomentar la lectura entre los jóvenes.

Algunas fotos

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Encuentro con Juan Arjona, Escritor, Dramaturgo y Narrador Oral. Mañana contara sus historias a los alumnos de 2º de Eso del Instituto IES- AL ISCAR

Centro Andaluz de las Letras
Villanueva del Ariscal 2014

CENTRO ANDALUZ DE LAS LETRAS LOGOTIPO

Gracias a la Consejería de Educación, Cultura y Deporte
de la Junta de Andalucía y al Centro Andaluz de las Letras
Dentro de la Programación del Circuio Infantil y Juvenil Letras               Minúsculas – Letras Jóvenes.

JUAN ARJONA 1

Mañana 12 de noviembre, Juan Arjona deleitará con sus historias a los alumnos de 2º de Eso del Instituto de Enseñanza Secundaría IES-AL ISCAR

CONSEJERÍA EDUCACIÓN CULTURA Y DEPORTE   CENTRO ANDALUZ DE LAS LETRAS LOGOTIPO  escudovillanuevadelariscal_mini[1]    B.P.M FEDERICO GARCÍA LORCA VILLANUEVA DEL ARISCAL

BREVE BIOGRAFÍAD DE JUAN ARJONA

Escritor, Dramaturgo, Director de escena y Narrador Oral. Nacido en Sevilla

Lo que realmente le interesa a Juan Arjona, es crear una historia y contarla, ya sea a través de los libros, el teatro o simplemente a viva voz, por eso su carrera profesional se mueve en distintos ámbitos: es narrador oral, autor, dramaturgo y director de escena. Ha participado con sus espectáculos de repertorio de cuentos, en la mayoría de las programaciones del país, y desarrolla su trabajo teatral principalmente en La Compañía Barataria desde 1998.

Pero el crisol del conocimiento del universo infantil de Juan Arjona, es su teatro para niños, donde, junto al equipo artístico de La Compañía Barataria, investiga, crea y juega a dimensionar las historias y sus múltiples lenguajes. Espectáculos como         “¡Al agua pato!”, “Irás y no volverás”, o “Dale al botón”, son el resultado de esta experiencia, que ininterrumpidamente agradece el público en cada representación. Su último espectáculo, “El viajecito”, ya lo ha destacado la prensa con el titular de “La poética del espacio infantil”.

Después de escribir por encargo programas infantiles para televisión, cuentos en métodos educativos y revistas, y espectáculos para otras compañías, decide escribir sus propios libros de literatura infantil. Y así nace la colección de cuentos Antonino y el álbum ilustrado Amiga GallinaSoy Pequeño y Burro Origen publicados en  la editorial A Buen Paso.

AMIGA GALLINA JUAN ARJONA        ANTONINO DE SUEÑO EN SUEÑO DE JUAN ARJONA   ANTONINO CONTRA EL TIEMPO DE JUAN ARJONA   SOY PEQUEÑITO DE JUAN ARJONA   BURRO ORIGEN DE JUAN ARJONA

Antonino contra el tiempo, fue galardonado en la Feria de Bolonia 2011(Italia) con la distinción “White Ravens” por la Internationale Jugendbibliothek (International Youth Library) de Munich (Alemania), considerándolo así uno de los mejores libros infantiles editados en el mundo ese año.

Soy pequeñito, ilustrado por Emilio Urberuaga, premio nacional de ilustración. Amiga Gallina y Antonino se ha editado en Brasil y Polonia respectivamente.

Juan Arjona es considerado como uno de los mejores narradores orales, entre los muchos de los que podemos disfrutar en Andalucía.

 

 

 

 

 

 

La autora Manuela Lozano Pérez de Villanueva del Ariscal presenta hoy 7 de Noviembre a las 19:00 h. en el Salón de Actos de Casa Cultura su nueva novela “Retales”

 

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Hoy en Villanueva del Ariscal, en el Salón de actos de la Casa de Cultura, a las 19:00 h.

Manuela Lozano presenta su nueva obra “Retales”. Esta es la invitación. retalesla obra se compone de seis relatos, recopilados por su hijo Raúl y publicados por la editorial madrileña Artgerust.

Los cuatro relatos principales del libro tienen como protagonista central a la mujer. “Una mujer valiente, luchadora y que persigue sus sueños”, como afirmaba la propia autora en la presentación de ‘Retales’.

Con este libro, la escritora afincada en Punta Umbría busca “despertar emociones, tanto alegres como tristes”. Las protagonistas de los distintos episodios se enfrentan “solas a distintas situaciones de la vida, en un submundo lleno de circunstancias extrañas, surrealistas y almodovarianas”, señaló Manuela Lozano.

Estos relatos están basados en “hechos ficticios pero inspirados en Punta Umbría y con personajes de la localidad”.

Por otra parte, los capítulos que abren y cierran el libro están dedicados a los padres de la autora “para perpetuarlos en mi memoria”.

‘Retales’ se puede encontrar,  en las librerías de la localidad  de Punta Umbría y en grandes superficies.

Este es el Cartel de la presentación de la nueva novela de la autora “Retales”

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Su anterior novela  “La Senda de las Perlas

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Esta novela, “La Senda de las Perlas” puúblicada por la Editorial Padilla, se presentó en Villanueva del Ariscal, en 2012, la Biblioteca Púbica Municipal “Federico García Lorca”, junto con el Concejal Delegado de Cultura D. Javier Barroso León y el Alcalde D. José Castro Jaime, fueron los responsables de su presentación.

Esta novela, esta disponible para prétamo en la Biblioteca Pública Municipal

Esta novela, según su autora, nace con el propósito de que el tiempo no borre los recuerdos de una infancia feliz, Narra las travesuras de Maruja, una niña de provincias, desde su nacimiento hasta su adolescencia. Sus emociones, anhelos, sentimientos más profundos y, sus encuentros y desencuentros con la vida.

Es muy probable que muchos de los lectores y lectoras encuentren en ella una similitud de una infancia lejana en la que con menos se era feliz.

Manuela Lozano Pérez. Una breve biografía:

Manuela Lozano, hija de Ramón e Isabel, nacida en Villanueva del Ariscal (Sevilla), en el seno de una familia humilde, la septima de 8 hermanas. Siendo una adolescente descubre su pasión por la literatura, pero los acontecimientos de la vida la llevan por otros derroteros. Vive en Tarragona, Sevilla, Huelva y Punta Umbría, donde reside actualmente. Esos derroteros la llevan a realizar distintos trabajos.

En la década de los 90 conoce a un grupo de bohemios; Pierre Charlés, escritor francés, Antonio de Padua, poeta onubense… Junto a ellos colabora en el movimiento sociocultural de Huelva y provincia participando activamente desde distinata asociaciones y colectivos.

 Poco a poco va teniendo tiempo para hacer lo que siempre sintió desde niña: escribir, empleando cada vez más tiempo a dicha afción. Poemas, cartas de amor, pregones, guiones para radio, obras de teatro…siendo sus escritos pregonados, representados, publicados y premiados en algunos casos. “La Senda de las Perlas”, es su primera obra narrativa.

 

 

 

 

Libros públicados por el escritor sevillano Luis Manuel Ruiz

 

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El criterio de las moscas

Alfaguara, 1998

Cuando vuelve en sí después de un aparatoso accidente de automóvil, Matías Belaval ni siquiera sabe quién es. Aquejado de una amnesia que borra sus recuerdos más inmediatos, ha de ir haciéndose cargo poco a poco de que posee una familia, de que es un reputado especialista internacional en Filosofía del Renacimiento y de que ignora por completo qué hacía en el vehículo que estuvo a punto de acabar con su vida.

Pero hay otras cosas que también ignora y que pueden resultarle mucho más problemáticas. Por ejemplo, quién es ese hombre vestido de blanco que le visita en el despacho para exigirle que le entregue unos documentos de los que no tiene noticia, a quién pertenecen esas sombras desconocidas que le siguen a todas partes y que incluso llegan a amenazarle a punta de pistola. Y también: quién es esa chica que se presenta como su alumna y con la que al cabo, según parece, mantenía una relación que sobrepasaba con mucho el interés común por la obra de ciertos pensadores que murieron hace cuatrocientos años.

En una espiral creciente de oscuridad y violencia, Matías Belaval irá enfrentándose a un triple reto: el de recuperar un objeto enigmático que todo el mundo supone que debería poseer; el de entender qué relaciona a la antigua secta de la Rosa Cruz con el filósofo Francis Bacon y las obras de Shakespeare; y finalmente y sobre todo, encontrar su propia identidad perdida en el marasmo de persecuciones y amenazas en que su vida ha terminado por convertirse.

Un triple reto que podría superar las fuerzas de cualquiera, incluido el propio Belaval, de no ser por un detalle: su capacidad de aprender de las moscas, de manejar su idioma; de acceder a unos secretos que no se hallan al alcance de todo el mundo.

 

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Sólo una cosa no hay

Alfaguara, 2000

Tras la muerte de su marido y su hija en un trágico accidente, Alicia apenas es capaz de enfrentarse al futuro: ni su trabajo de bibliotecaria en la universidad, ni la convivencia con sus vecinos, ni las atenciones de su cuñado Esteban, enamorado de ella en secreto desde años atrás, sirven para sacarla de las tinieblas en que vive sumida. La situación empeora cuando unos misteriosos sueños comienzan a visitarle una noche y otra: sueños en que le parece caminar a ciegas por una ciudad desconocida, y en que vislumbra la figura de un ángel con el pie torcido.

Esos sueños serán el inicio de una nueva fase de su vida en que todo se torna más ambiguo y también más terrible. Las imágenes de cada noche le conducirán a interesarse por vetustos libros en que se habla del culto a Satanás y la magia negra, y a frecuentar tiendas de antigüedades y librerías de viejo en pos de un secreto que quizá sería mejor ignorar. Las certezas van abandonándole poco a poco y cree que su razón le traiciona, sobre todo cuando a sus nuevos descubrimientos se suma la aparición de un cadáver. Ya no es posible la vuelta atrás.

Una escabrosa investigación a través de ocultistas de medio pelo y vendedoras de antiguallas le hará sospechar que es el centro de una conspiración de dudosas intenciones: tal vez cuantos le rodean, viejos amigos, familiares y vecinos íntimos, esconden una cara oculta que no se corresponde con la que le muestran todos los días; quizá todos, por motivos que Alicia no alcanza a comprender, han tejido para ella una minuciosa y siniestra tela de araña. El único medio de asegurarse consiste en ascender por los hilos… y rezar por no quedar atrapada.

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Obertura francesa

Alfaguara, 2002

Un estudiante de musicología recibe de parte de su maestro el encargo de rastrear cierta grabación de una de las obras más memorables de J. S. Bach, la Obertura francesa en si menor. Se trata de una versión prodigiosa, inigualable, sin parangón en la historia de la interpretación musical. Su ejecución sólo puede deberse a la mano de un genio… o de un monstruo. El único medio con el que el protagonista cuenta para desentrañar el enigma es internarse en las aguas más turbias y cenagosas de su pasado. En concreto, en aquellas que todavía ocupa Hélène, una antigua novia que toca el clavecín y que quedó manca después de un funesto accidente. Venciendo todas sus reticencias, el protagonista decide embarcarla en su búsqueda y ella le pondrá tras la pista de Claudio Capri, clavecinista también él y uno de los mayores especialistas del mundo en la música de Bach.

Pero, como no podía ser de otro modo, la situación se complica de inmediato. Un individuo grueso y mal encarado persigue al protagonista por media Europa, de París a Salzburgo, sin intenciones demasiado claras; el cadáver de Capri aparece arrumbado en un edificio en construcción con un dedo menos en la mano izquierda; y, sobre todo, un personaje inesperado hace su aparición en un sórdido club de jazz donde parece haber caído por pura casualidad, sin saber qué le ha llevado hasta allí ni de qué modo. La grabación de la Obertura francesa guarda un tremendo secreto en su interior, con poder para poner bocabajo toda la vida del protagonista y las cosas que hasta ese momento tenía por más verdaderas y ciertas: la revelación última se ocultará en una idílico pueblo bávaro, entre las atracciones de una feria llena de bombillas. Pero no por ello menos oscura.

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La habitación de cristal

Alfaguara, 2004

Andreas Menz es un policía avejentado y triste de la policía de Berlín, al que le caen siempre en suerte los casos menos lucidos. Pero, ese invierno de 1931 en que la nación alemana está a punto de comenzar uno de los períodos más oscuros de su historia, su vida puede dar un vuelco: en el restaurante en que suele almorzar cada mediodía, Menz conoce a Gustav Wahlberg, otro inspector de policía cuya biografía guarda estrechas y sorprendentes similitudes con la suya propia.

Ambos, por motivos diversos, se verán abocados a investigar la misma sucesión de crímenes: la muerte de un viejo coronel, el suicidio de una anticuaria algo avara, la desaparición de un hipnotizador. Todos ellos parecen girar alrededor de algo muy concreto: un espejo. El mundo de los espejos, de su factura, diseño y conservación, es el marco sobre el que se recortan esta colección de sucesos sangrientos.

Puede ser que el primer espejo de cristal de la historia, el mítico Espejo de Salomón, constituya el último eslabón de la cadena. Para llegar hasta él, Menz y Wahlberg deberán enrolar en sus pesquisas a una profesora de Historia del Arte con una sonrisa poco prometedora, y a un agente de policía italiano de dudosos escrúpulos. Además de viajar hasta esa ciudad mítica donde los espejos de vidrio fueron fabricados en serie por primera vez: Venecia, la capital de los reflejos, donde nada es lo que parece a simple vista.

 

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El ojo del halcón

Alfaguara, 2006

Jubilado después de cuarenta años de impartir clases de francés, Santiago Beltrán no espera nada de la vida salvo leer pacientemente novelas policíacas en la soledad de su salita. Pero su situación cambia radicalmente cuando un viejo conocido le hace entrega, antes de morir, de sus últimas posesiones. Entre ellas se encuentran cartas amarillentas de soldados de la División Azul, oficiales alemanes y restos de antiguas piezas egipcias.

En el punto en que Beltrán comprende que en ese legado hay algo importante y peligroso que puede costarle la tranquilidad, ya es demasiado tarde. Un desconocido de pésimas maneras se presenta en su casa amenazándole sin mucho tiento, un horrible hombre surcado por una cicatriz le persigue a través de las calles de su barrio. Si a todo ello sumamos que la situación familiar de Beltrán no atraviesa por su momento más llevadero (apenas se habla con su única hija), es fácil entender que su vida se ha convertido casi en una pesadilla imposible de salvar.

Quizá más por entretener su tedio que por alcanzar la verdad, decide por fin indagar qué es ese misterioso halcón que todos buscan y que parece disculpar tantos berenjenales. En su misión recibirá apoyo de una vecina de rellano, hacia la que el pobre Beltrán comienza a abrigar sentimientos poco apropiados para una persona de su edad; y también, de un amigo traspapelado, Sebastián Alda, al que abandonó en un recodo del pasado por motivos que no le gusta recordar. Entre unos y otros, arrastrarán al anciano de Marbella a París, en pos de un misterio que comenzó cuatro mil años atrás y que ha salpicado la historia de sangre y crímenes.

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Tormenta sobre Alejandría

Alfaguara, 2009

En la convulsa Alejandría del siglo V, Demeas se ve encargado de indagar las muertes de una serie de eminentes personajes de la comunidad cristiana. Se trata de un asunto delicado, porque los cristianos se hallan en continua liza contra las viejas autoridades paganas y raro es el día en que una trifulca o un puñal mal clavado no alborota las calles. La necesidad de aclarar los crímenes conducirá a Demeas, duque de la plaza, hasta la famosa Biblioteca y su no menos célebre directora, Hipatia, hija de Teón.

Lo que subyace bajo todos estos funestos acontecimientos es un enfrentamiento soterrado entre dos concepciones distintas del mundo: de un lado, la de los filósofos, convencidos de que sólo el culto a la razón les permitirá alcanzar las últimas verdades; de otro, los cristianos, una secta fanática dispuesta a todo por defender los dogmas de su maestro crucificado. En medio de ellos, Demeas tendrá que tener mucho cuidado a la hora de maniobrar sin despertar las suspicacias de las autoridades y sin poner en peligro su puesto, escrupulosamente vigilado por el prefecto y otros ojos más altos que se encuentran en Constantinopla.

Pero a pesar de toda su cautela, Demeas no podrá evitar que Alejandría se precipite rápidamente hacia la catástrofe: le tocará jugar un papel importante en dos de los principales acontecimientos que marcan la demolición definitiva del mundo antiguo. Uno, la quema de la Biblioteca, depositaria de todo el saber acumulado durante siglos de estudio y de erudición; y otro, el martirio de la noble Hipatia, empeñada en defender su derecho a la libertad de pensamiento en un mundo que prefiere las cadenas.

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Sesión continua

Algaida, 2010

El mundo se emite en sesión continua, autorizado para todos los públicos, ininterrumpidamente de ocho de la mañana hasta el cierre del establecimiento. Si el proyector no se atasca antes o la película no se quema, el espectador tendrá ocasión de contemplar todas las escenas de que hablan las críticas de los periódicos y aun otras más extravagantes. Un hombre que se veía venir el futuro en las películas del cine de su barrio. Un científico loco que creó un doble de sí mismo para soportar la convivencia con su familia. La anciana más anciana del mundo, que ya era vieja cuando se inventaron las moñas y los jazmines. Una casa blanca junto al mar de la que no se puede huir. Un hombre santo que viajó al infierno para enterarse de que toda su vida había estado en él. Un imperio remoto donde los funcionarios transcriben todo lo que sucede y aun lo que queda por suceder, por si las moscas. Un coche que regresa a casa en la noche y se cruza con una sombra en una curva, igual que en el cuento aquel. Adulterios. Crímenes. Mentiras, por supuesto, y alguna verdad. A lo mejor algo de terror, o de risa, eso depende de cómo se vea. La emisión es a todo color y, en ciertas partes del metraje, en formato de tres dimensiones. Puede comer palomitas y atrapar la mano de su vecino de butaca, si así lo desea. Sólo una cosa no le estará permitida: nunca ha de cerrar los ojos. 

 

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Temblad Villanos

Fundación José Manuel Lara, 2014

Donde el autor reivindica el mundo del comic.

Una inspectora de Policía llega a Sevilla para huir de un matrimonio calamitoso. Lleva consigo a su madre y a su hijo de cuatro años. En su primer día de trabajo deberá ponerse con la investigación de un crimen. Hasta ahí, nada que salga de los esquemas de una novela policial al uso. Es el conjunto de personajes y situaciones lo que diferencia Temblad villanos de otros títulos. Porque el hijo de la policía hace análisis psicoanalíticos de los cuentos infantiles que le leen. Él mismo devora libros, ya sean novelas o manuales de Física. El jefe de la inspectora es un viejo comisario que se pasa el tiempo en su despacho tocando un teclado electrónico, y un colaborador que ella se agencia es un superhéroe que no conoce el significado del concepto lavar la ropa. Además, hay un gitano que no sabe leer pero está montando en su casa un acelerador de partículas y otros personajes igual de convencionales.
Como quiera que, además, el crimen debe resolverse siguiendo la pista de algunos personajes de cómic, el cóctel está completo: hay humor –sobre todo, en las descripciones de personajes–, misterio, una Sevilla cutre a más no poder como escenario de la acción, un surrealismo que asalta al lector cuando menos lo espera y la presencia continua de una tele que parece capaz de sintonizar solo los programas de Jorge Javier Vázquez, con su corte de los milagros.
Es muy probable que los lectores de las anteriores novelas de Luis Manuel Ruiz (salvo El hombre sin rostro) se sorprendan ante un texto que no tiene enigmas históricos ni grandes claves culturales. Pero es también probable que este libro ingenioso y gamberro les guste.

(Publicado en elcorreo.com)