“Mercado de espejismos” de Felipe Benítez Reyes

” ALGUNAS FRASES EN BOCA DE LOS PERSONJES DE “MERCADO DE ESPEJISMOS” SOBRE EL TIEMPO, EL AMOR, DESAMOR, LA VIDA….”

“Hay historias que no deben contarse (en principio porque nadie va a creerlas), pero siempre habrá quien las cuente, ya que esas historias son como grandes pájaros que revoletean sobre nuestra imaginación (dominio de lo incorpóreo y lo imposible) y sobre nuestra conciencia (dominio de lo indeciso y lo secreto), y llega el día en que esas enormes aves hechas de palabras proyectan su sombra solemne sobre el mundo, y sus siluetas corrompen la claridad del cielo: el dueño de la historia la propaga. Y el que la ha escuchado se ve impelido a propagarla”.

“…Y del tiempo, que es el veneno más fuerte de todos, y sin más antídoto que la inexistencia.”

” Y así se nos fuga la vida, que es más supervivencia que otra cosa, por muy transcendentes que nos pongamos con respecto a nuestro papel en este cuento: siempre seremos víctimas potenciales del lobo.”

“Según el periódico, no se descartaba la posibilidad del suicidio. “Suicidio? No, por Dios. Los hombres como Casares no se matan: ellos colaboran a construir la realidad, a hacer que la rueda dentada gire, con su chirrido de eje mohoso, así el eje mohoso les triture el corazón. No. La gente como Casares no se mata. Ellos esperan resignados o temblorosos, o ambas cosas a la vez, a que caiga el telón a su debido tiempo, porque quieren conocer a toda costa el desenlace invariable: un poco de sufrimiento, un poco de estupor y, de pronto, la grandeza hueca de la Nada. (Y el olvido inmenso.)”

“Acabé casándome con Natalia Aldunate, cuatro años mayor que yo, escapada de un matrimonio lleno de espinas y de varias relaciones espinosas: un corazón, en suma, escarmentado. (Lo más curioso de todo es que siempre he estado de acuerdo con aquellos herejes del siglo III que recibieron la denominación de “organistas impuros” y que predicaban que el matrimonio es una invención abominable, al atar pasiones y desatar en cambio la procreación, pero se ve que nuestras convicciones dejan de resultarnos convincentes en beneficio de la provisionalidad de las circunstancias, que a veces entran en la vida como los maremotos y que se van como ellos, dejando atrás lo que suelen.)”

“Tuvimos como es lógico unos meses de fascinación: la fumarola púrpura del mago. Pero hubo también casi dos años de angustia desde el instante que ambos caímos en la cuenta de que nos habíamos equivocado de espejismo, que es una equivocación demoledora, porque te deja en situación de irrealidad ante una realidad contundente”

“(Las alucinaciones del corazón, en fin, resultan complicadas, ya sea para bien o para mal, o más generalmente para ambas cosas a la vez.)”

“Tengo para mí, no sé, que el amor depende de una fórmula mágica casual: dices o escuchas la fórmula adecuada y el amor se produce, en ti o en el otro, o en ambos a la vez si la suerte está de cara. Un puro sahumerio verbal. La feliz logomaquia. Pero también está lo contrario: unas cuantas palabras equivocadas pueden hacer la función de antídoto.”

“A veces, lo reconozco, pienso en el amor verdadero como quien piensa en el mito de El Dorado o en la leyenda del unicornio: un algo envuelto en una bruma, una fantasía cálida de la razón. Y algo inconcretable se reanima entonces dentro de mí por un instante, un sueño rápido que hace sonreír al durmiente. pero me hago cargo de que ya no es el momento de nada: si tienes casi setenta años y estás descontento con tu vida, no tiene mucho sentido plantearse un cambio de vida. El planteamiento es otro, más sencillo: ¿merece la pena seguir viviendo o no? (Y lo curioso es que viene a dar lo mismo una opción que otra.)”

“Por eso llevan buena parte de razón quienes aseguran que la vida se basa en carambolas accidentales, en concordancias a tuntún.
…Aunque a veces, y a veces por fortuna, las cosas no son tan sencillas ni tan terribles como parecen a primera vista”

“Cuando llegué a casa, tía Corina esta leyendo. La diabetes va robándole visión, y estoy seguro que si se ve privada algún día del don de la lectura, morirá del mal de Eratóstenes, aquel bibliotecario de Alejandría que, al comprobar que la debilidad de sus ojos le impedía leer, se dejó morir, desencantado y desdeñoso de todos los demás estímulos terrenales, pues los libros no eran para él cosas del mundo, sino cifra del mundo y arquetipo de la casi infinidad de cosas visibles e invisibles que lo componen”

“…ya que nuestros difuntos pueden ser muy obstinados: nuestros muertos más íntimos no acaban de morirse nunca, precisamente porque se nos están muriendo a cada instante.”

“Salí del hospital a media mañana, cansado de cuerpo y de incertidumbres, de estar sentado en una silla de plástico, de presagios adversos, co la luz en los tubos fluorescentes metida en los ojos como una alucinación de blancura.
Nada más llegar a casa, me acosté, pero el sueño me huía supongo que por culpa de esa ley universal que hace difícil la consecución de cuanto se desea. por insignificante que sea lo que se desee. (Dormir un par de horas, por ejemplo.) Me levantaba. Me acostaba. No quería tomarme un ansiolítico por si acaso avisaban del hospital y me pillaban deambulando como un bobo por una arcadia quimérica, como quien dice, y también porque en ese instante estaba -no me pregunten por qué – de que aquel dolor me pertenecía y no debía dominarlo.

El presentimiento de que tía Corina iba a morirse me desgarraba, por esa cosa que tienen los presentimientos de querer apoderarse de más realidad que los acontecimientos mismos. Lloraba por ella y lloraba por mí. lloraba por nuestro mundo en miniatura, nuestro pequeño mundo de saberes inútiles y de negocios anómalos. Lloraba por el pasado, por el presente y por el futuro, ese futuro que suele ser para la mayoría de la gente -yo incluido- la categoría más devaluada del tiempo. Lloraba porque me veía llorando en el espejo y porque el llanto llama al llanto. Lloraba del lástima por ese individuo que lloraba ante mí con mi cara, con mis ojos, con mi corazón atenazado por el presagio de un vacío irreparable.”
“Las expectativas eran pesimistas: tía Corina podía morirse o bien seguir moribunda, según el médico”

“Como en casa sólo conseguía desasosegarme, me tomé un café y volví al hospital..
“Va bien”, me dijo una enfermera …”Está fuera de peligro, pero habrá que esperar la evolución”, me dijo un médico con aspecto de niño que juega a las resurrecciones con los polvos sobrenaturales de su estuche infantil de mago”

“Tía Corina era un bulto blanco y dormido entre paredes blancas, entre utensilios sin color, entre figuras blancas: la escenografía de la nada misma.
… Y volví a sentarme en el pasillo, a pensar en lo que menos quería pensar”

“….Tras aquello sucesión de puertas prohibidas para mí, en la cámara hermética de las grandes dudas, Tía Corina estaría sumida en esa clase de pensamientos que sólo pueden compartirse con uno mismo, y a veces ni siquiera eso.
Y mi reloj era lento como una vida”

“Al tercer día, a tía Corina la bajaron a planta. “A partir de ahora, seré una filósofa profesional”, me dijo nada más verme. Por un instante, temí que se hubiese ido la cabeza, que lo que les ocurre a muchos enfermos después de haber puesto un pié en el más allá, trastornados por ese viaje a medias y por los efectos imprevistos de las compotas de fármacos. “¿Recuerdas lo que decía Platón, aquello de que la filosofía es una meditación en torno a la muerte? Pues bien, yo he estado un buen montón de horas meditando sólo y exclusivamente en la muerte. Sólo en eso. Un curso intensivo. De modo que creo que me merezco al menos un diploma.” Y nos reímos. Y la vida pareció restablecerse. Y ella estaba mal pero feliz. Y yo estaba aterrado pero feliz.”

“Tía Corina compartía habitación con una anciana instalada en quién sabe qué limbo, con la boca siempre abierta, respirando a compases la agonía, como si quisiera tragarse la vida. “Ahí tienes la representación más clara de la prueba de San Anselmo para demostrar la existencia de Dios”, dijo señalando a su vecina de purgatorio. “Hay que ser el emperador cósmico para concebir esta canallada, porque a una persona vulgar no se le ocurría una cosa parecida”, y me estremecí, y me acordé de pasada de aquella coplilla de los tiempos del barroco que decía que bien está que tengamos que morirnos, pero envejecer, ¿por qué?”
“…estoy un poco mayor para soportar con entereza los misterios que derivan en misterios , pues el entusiasmo ante lo misterioso suele ser privilegio de la juventud. … porque ya está uno en edad de comprender que en nuestro mundo no hay misterios, sino que todo es un misterio inabarcable, una matemática fantasmagórica, un mecanismo incomprensible aunque perfecto: el álgebra de sin por que. Los pequeños misterios que nos fascinan o que nos atormentan no son más que parodias del gran misterio básico: el misterio anonadante de vivir en un universo que procuramos interpretar con la ayuda de una mente que ni siquiera consigue interpretarse a sí misma.”
“Por la tarde me fui al hospital. Tía Corina tenía muy mal aspecto, aunque intentaba bromear a toda costa, que es un método como cualquier otro de expresar el pánico. “¿Sabes? cada vez que me traen la comida, me acuerdo de tu padre, que decía que los menús de hospital tienen sabor a cadáver. Te ponen pollo y no te sabe a pollo, sino a cadáver de pollo. Te ponen sopa y no te sabe a sopa, sino a bilis de muerto. Hasta la fruta huele a morge.”
“¿Existe algo más ridículo que una persona que espera a otra persona en un restaurante?¿Una persona que alinea una docena de veces los cubiertos, que se aprende de memoria la cenefa del plato, que pasa el dedo por las copas para componer una música ululante, que mordisquea un poco de pan, que juega con las migajas de pan caídas sobre el mantel como si fuesen las cuentas de un ábaco? ¿Una persona que mira sin parar hacia la puerta y a la que el camarero trata con piedad y a la vez con desprecio: el chucho abandonado en una autopista?”

“…Por suerte, el orgullo admite rectificaciones, al igual que todos los sentimientos solemnes…”

“… Un hito más, en definitiva, en la estirpe secreta de los impostores, pues parece claro que existen dos grupos humanos fundamentales: los que se instalan en la realidad y los que se acomodan en la irrealidad; o, dicho de otro modo: los que asumen una identidad y los que aspiran al delirio de la mitificación de su identidad. (Mas o menos, en fin.)…”

“…Tía Corina y el Falso Príncipe se abrazaron. Un abrazo que era muestra de una complicidad inviolable entre supervivientes de un mundo caduco, de una época que sólo podían rememorar haciendo referencia continua a demasiados muertos: “¿Te acuerdas de …?” Y en enseguida el nombre de un cadáver, y una mueca de pesadumbre dulce y resignada, con la secreta coquetería de seguir aún en pie.”

“…”¿Cómo va eso, Jacob?”, y estuvimos un rato desempolvando el pasado, recordando situaciones de las que defendíamos versiones contradictorias, porque se ve que la memoria tiene mucho de caleidoscopio particular, y dándonos informaciones superficiales, en fin, de nuestras derivas cotidianas…”

“…y a esas alturas me vencía el sueño, a pesar del estruendo y del gentío, o tal vez gracias a ellos, ya que el sueño es un dios imprevisible: la calma puede trastornarlo y el bullicio servirle de sedante”

“…-yo-  al que sólo le quedaba el pasado y un presente de esencia retrospectiva.( “¿Quieres ser joven de nuevo?”, te pregunta un genio amable liberado de una lámpara. Tu dignidad, tu sentido común y una cierta pereza metafísica dudan un poco antes de responder que sí. Pero tus articulaciones, tus genitales y tus dientes no dudan en absoluto, y responden al instante con otra pregunta: “¿A quién habría que asesinar?”.)

“…Y asentí.” Pero eso sería demasiado bonito ¿verdad?” Y de nuevo asentí, porque la verdad es que se pasa uno media vida asintiendo a cosas con las que no puede estar de acuerdo ni por mera cortesía, “¿No te parece?” Y asentí”

“…Le dije al Penumbra que lo prudente sería desistir: ya no está uno en edad de regalarle unos años penitenciales a la Justicia humana, porque los años comienzan ser más valiosos precisamente cuando menos valen.”

“…(El mundo gira, y nosotros giramos con el mundo, y las conciencias tienden, en fin, a marearse,”

“…Me tumbé en la cama y me pasé las horas viendo los noticiarios, que repetían una y otro vez las mismas secuencias, las mismas hipótesis y los mismos comunicados oficiales, y así hasta que me quedé dormido.”

“…Es probable que el responsable de esa pereza sea el tiempo, que, a fin de cuentas, es el principal sospechoso de casi todo.La vejez consiste, esencialmente, en un estado crónico de pereza, y yo me sentía viejo. Perezoso. Sin ganas no ya de implicarme en una operación de aquella envergadura, sino incluso a levantarme de madrugada para ir al cuarto de baño. (Y la noche en que te lleves un orinal al dormitorio será el principio del fin: todas las teorías pomposas y milenarias en torno a la esencia del tiempo acabarán teniendo la forma de ese recipiente.)”

“…Los miembros de todas las familias se odian entre sí con ese odio cómplice que se da entre los siameses: unidos por el costado o por las orejas, o por el cerebro, o por un contrato matrimonial. (Los parientes, qué extraña tribu). De todas formas, sabes que fuera de la familia no hay nadie que te sienta como algo verdaderamente suyo, nadie que pueda quererte y odiarte a la vez con esa intensidad atávica. Fuera del ámbito de la familia, las relaciones pueden resultar más amables, más racionales incluso, los golpes bajos menos ruines (en parte porque te duelen menos), y es que dentro de la familia no se razona con la razón -valga la redundancia- sino con la sangre, y la sangre es un fluido soberbio. Fuera de la familia hay cosas mucho mejores que dentro de la familia, pero nadie ha logrado demostrar – no al menos por escrito- que el género humano tenga un interés especial en conseguir lo mejor. El género humano enseguida se siente a gusto en cualquier infierno, porque el infierno es su casa natural. El género humano, en resumidas cuentas, sólo visita paraísos para pegarles fuego o para mearse en ellos”

“…recordemos aquella frase desolada que Racine puso en la boca de una heroína de las suyas :”En el desprecio de su mirada leo mi ruina”.”

“…que la mayor falsificación imaginable es la propia realidad: el espejismo de un espejismo de un espejismo reflejado en el espejo hundido en el fondo de un lago transparente”

“…El problema de cualquier realidad inexorable es que llega, por más que la aplacemos mediante vacíos voluntarios de memoria: llega la hora de la muerte”

“…pero la vida tiene esas cosas: un día te diviertes humillando a un semejante y, al cabo de unos cuantos días, te ves pidiendo dinero a ese semejante, y resulta que ese semejante te lo niega. (Los desequilibrios…)”

“…Harto de los Reyes Magos, la verdad. Harto de huesos itinerantes. Harto de desconocidos majaretas. Hastiado de leyendas trastornadas.”

“…Los aeropuertos son los espacios más irreales que conozco: un híbrido de centro comercial, de sala de espera del dentista, de invernadero y de nave espacial un poco averiada.

Nos sentamos en un bar para hacer tiempo, “¿qué tal te va?”  , Le pregunté a tía Corina, en referencia a la novela  en torno al robo de las reliquias de los magos, que en  aquel instante leía. Puso los ojos en blanco y suspiró: “Los monosílabos de un loro son más sensatos que esto”, y dejó el libro sobre la mesa, “Si te contase de qué va, me tomarías por trastornada”, y tiró aquel cuento a una papelera cuando nos levantamos para dirigirnos a nuestra puerta de embarque.”

“…Me senté en el suelo, con el alma por ahí, de viaje astral. Tía Corina, después de inspeccionar el piso, se sentó en una silla superviviente. La miraba. Me miraba. Mirábamos en derredor . Las alteraciones violentas de la realidad necesitan una asimilación lenta, porque hay veces en que la realidad puede ser un plato bastante indigesto”

“…El primo Walter, el falso moribundo, el filósofo vocacional con derivas de pícaro, nos había convertido en más pobres de lo que eramos, y precisamente en el momento en que más pobres nos sentíamos, porque la adversidad es partidaria de la sobreactuación. “Esto va a obligarnos  a pensar un poco más en el futuro, como si fuéramos videntes”, y no tuve más remedio que sonreír, menos por ganas que por inercia”

“…”¿Federiquito Arreola?”, se preguntó asombrada tía Corina,  cuando se lo dije. Esto va a parecer el carnaval de los tarados. ¿Por qué no nos olvidamos de una vez de este asunto”. A fin de cuentas, casi todo el mundo vive sin comprender casi nada de lo que hace  ni de lo que le ocurre.”

“… El fiscal juvilado se sacó una fotografía de la cartera y me la tendió. “Ese era yo hace 40 años”, y allí estaba: un joven con bigote, de ojos expresivos, con una corbata de nudo escuálido y con labios serios.”¡Qué época usted! Pero todo se va como un cohete”, y se guardó en la cartera su espectro de juventud, supongo que hasta un nuevo desconocido le brindase la ocasión de entonar su elegía por la racha dorada.”

“…”Mira, pensamos que la realidad es una especie de magma incontrolado y caprichoso, pero no es así, o no siempre. La realidad también se basa en simetría fortuitas, en rimas inesperadas, en concordancias accidentales.”

“…”¿Quén es Enciclopedista Invisible?” La respuesta fue difusa: “Nadie lo sabe. Una especie de demiurgo anónimo. Alguien que conoce la historia del mundo desde el principio y que se presta a revelarla de forma gratuita, que es lo más sorprendente de todo,aún siendo todo sorprendente.” Según el profesor Negarjuna Ibrahima, se da por hecho que se trata de un colectivo de sabios desocupados, jubilados tal vez de sus profesiones y conectados entre sí mediante la red informática, que alivian su inacción con ese pasatiempo: el de convertirse en una enciclopedia viva, disponible a cualquier hora del día y de la noche y abierta a consultas sobre cualquier materia, desde la prosodia latina al grito de apareamiento de los primates, desde la gastronomía de los pueblos polinesios prehistóricos a un restaurante inaugurado anoche en Moscú y lo mismo te proporciona el Enciclopedista Invisible el mapa de una ciudad que el plano del arca de Noé, según lo que le pida tu ignorancia.”

“…Tía Corina llegó muy tarde y muy mal. Había ganado algo de dinero, pero había perdido el equivalente en vida. Tuve que ayudarle incluso a desvestirse y, de pronto,se me vino encima un presentimiento de futuro, y era un mal presentimiento, y era un futuro malo, y próximo. Creo que las píldoras de Andorra están corroyéndola más de lo prudente, porque la animación que le proporcionan durante unas horas tiene que pagarlas en abatimiento durante otras muchas, y no sé si se trata de un recurso compensado. Y la ginebra, en fin, que me temo que hace malas ligas con esa química euforizante. Y la diabetes. Y la edad. “Cuídate.” Pero me hace el caso que me hace. Cuando la dejé dormida, me senté en la biblioteca y me puse a leer un poco de esto y un poco de lo otro, vagamundeando por regiones fingidas, a la espera del primer síntomo de somnolencia para irme a la cama. Pero aquel síntoma tardó. Y, de pronto, sentí ganas de llorar, y le dije al llanto que manara, que tenía mi permiso, pero el llanto, como casi siempre, se me quedó dentro, encharcado,  y poco después amaneció, y fue aquella luz cadavérica la que me empujó a la cama, pues es muy mala luz para el sombrío.”

“…”La realidad es más perfecta que la ficción precisamente porque no necesita coherencia. La realidad es lo que es y la ficción es siempre un artificio. Y tú te has empeñado en vivir dentro de una novela. Y eso no puede ser, porque en las novelas no hay quién viva. Los personajes novelísticos son esclavos de la lógica argumental y no pueden ir a Boston o a Bruselas porque sí, porque les da la gana, sino porque Boston o Bruselas son lugares decisivos en el desarrollo de la historia. Uno puede ir a Boston o a Bruselas sin que ese viaje esté obligado a significar nada en su vida. Esa es la diferencia esencial entre lo vivo y lo inventado.” Y puede que tuviese razón, pero me quedaba, como alternatiba, un argumento: los personajes reales también somos esclavos de una lógica argumental, porque necesitamos esa lógica, al margen incluso de la lógica en sí, y no sé si me explico. “No te entiendo”, dijo tía Corina, y ahí lo dejamos”

“…”Te lo tengo dicho y repetido. La mayoría de los nuestros está ya aquí de prestado. Disimulando. Queriendo hacer ver que la vida sigue, aunque lo único que sigue es esta muerte lenta.” Y se nos quitó el apetito.”

“… Es posible que cuanto nos ocurre tenga un antecedente concreto, un detonante específico y a veces imperceptible, pues estoy más o menos convencido de que el verdadero motor de la vida es el efecto dominó, según me permito ejemplificar a la marera del primo Walter: nunca lees la prensa, jamás te ha interesado la crónica de sucesos, pero un día compras el periódico para enterarte de los detalles del asesinato comentido por un vecino tuyo.”

“… conoces al amor de tu vida. Y bien: amor y vida . Dos palabras importantes por sí mismas y maravillosas si deciden aliarse para formar un sólo concepto. Y ya estás instalado dentro de una alucinación.”

“… El primer extrañado ante esta circunstancia soy yo, que me daba por jubilado de este tipo de fascinaciones, pero se ve que no nos morimos del todo hasta que no nos morimos del todo.Por si les interesa, les confesaré que aún no hemos tenido relaciones sexuales ni nada que se les aproxime. Aparte de su luto, ambos estamos en una edad en que avergüenza un poco desnudarse por primera vez delante de otra persona, ya que los ojos tienen que acostumbrarse a un nivel considerable de decrepitud, al contrario de lo que ocurre entre los jóvenes que sólo tienen que deslumbrarse ante el esplendor. En las parejas que envejecen juntas no se da ese problema, según me dicen: el cuerpo de hoy lo ven a través del recuerdo del cuerpo de ayer, porque la persona amada es intemporal, así se caiga a pedazos, y ahí reside la magia del amor duradero, que es una hermosa prestidigitación de los sentidos.”

“… Marta y yo aún estamos en una especie de periodo neutral, en esa fase de toda relación amorosa en que nadie es exactamente quien es, sino un amable impostor, una versión dulcificada y atenuada de sí mismo, con el carácter a ralentí, exhibiendo el plumaje. Luego, como es lógico, llegará el momento inaplazable de ser sin remedio somos, con todo nuestro fardo de contradicciones disfrazadas de convicciones, con nuestro desordenado equipaje de tiempo, y ese es simpre el periodo delicado. A partir de ahí, el modo en que la otra persona se lleve a la boca una simple aceituna puede ser decisivo para disipar el hechizo.”

“… sobre todo si se tiene en cuenta que el único futuro cierto es la muerte del cuerpo -eso por descontado- y también la muerte metafórica y progresiva de todas las ilusiones que vamos almacenando en el cuerpo hasta un segundo antes de morirnos. (Y es que incluso el hecho de desear la muerte puede considerarse una ilusión.) Pero esa muerte metafórica anda aún olvidada de nosotros, y que en su palacio gélido se quede.”

“… Hablamos de esto y de aquello, sin mucho rumbo, de aquello y de esto, de cualquier cosa que no seamos estrictamente nosotros, de cualquier cosa que no nos obligue a tirar del hilo de nuestra vida. En las parejas jóvenes necesitan conocerse, aunque apenas custodian secretos todavía y haya poco que conocer; en cambio, se ve que los adultos, cuando se emparejan, procuran saber lo indispensable del otro y saberlo lo más tarde posible, tal vez porque nos asalta la sospecha de que cuánto más sepamos peor. De modo que ahí estamos: en el país encantado de las palabras que van y vienen sin dejar huella alguna, de las frases que se olvidan antes de terminar de formularlas.” …” En una fase en que las palabras suenan, pero no significan gran cosa. Ambos sin pasado aparente y sin futuro que nos urja. En el presente puro, hijo, pródigo de la nada. Precavidos. Y es posible que un poco aterrados. Pero bien.”

“… Me da la impresión que usted está buscando la punta de su propia nariz. Usted es un náufrago que sueña que intenta alcanzar en vano la isla en la que  está teniendo esa pesadilla. Y eso es todo. Sea como sea, olvídese del asunto cuanto antes y piense en otra cosa, porque la vida consiste en eso: en ir renovando el repertorio de alucinaciones.” Y ahí quedó la revelación: niebla sobre niebla, humo contra humo y vacío embasado al vacío , como si dejeramos.”

“…Si alguien lee algún día estos papeles, le rogaría que entendiese todo esto, en suma, como un memorial caótico de unos lances sin por qué , sin para qué y sin más sentido que el que tienen las cosas que nos pasan a cada instante y que, sin darnos cuenta, conforman una trama misteriosa: el día de ayer resulta inconsecuente con respecto al de hoy, y el de hoy será incoherente con respecto al de mañana, y a ese cajón de sastre le damos el nombre de vida. “La historia de mi vida …”, decimos a veces con orgullo, como si se tratase de un ciclo impecable de acción y pensamiento, cuando todo no es más que una suma de acciones fortuitas y de pensamientos que tiran a contrdictorios. Nos empeñamos en comprender, pero nos olvidamos con frecuencia de comprender lo básico, aunque me duela decirlo: que no hay gran cosa que comprender, quizá porque comprender la vida conduce a la negación de la vida: en el momento en que la comprendemos, nos echamos a temblar. ¿Y a quién le gusta temblar?”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cita de Johnattan Swift

“Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjugan contra él

                                                                          Johnattan Swift 

Ideas para sobrevivir a la conjura de los necios de Jonathan Swift:

JOHNATTAN SWIFT IMAGÉN AUTORJonathan Swift escribió sobre diversos temas, fustigando a la sociedad de su época. Fue un polemista temido. Escribió prosa y verso, novela, relatos, panfletos y tratados. La mayoría de sus obras fueron publicadas anónimamente, y solo por una, Los viajes de Gulliver, recibió 200 libras. Abordó asuntos políticos, temas religiosos y problemas sociales. Escrutó con severidad la sociedad en la que vivía y reflexionó sobre la condición humana. (Fuente: Lecturalia)

Biografía de Jonathan Swift

Jonathan Swift, nacido en Dublín el 30 de Noviembre de 1667, fue un escritor, poeta, ensayista y religioso irlandés.
Criado en Irlanda aunque con fuertes lazos con Inglaterra, Swift estudió en el Trinity College de Dublín, trabajó como asistente político -son famosas sus cartas y discursos que le valieron más de un enemigo- y finalmente fue ordenado como pastor de la Iglesia de Irlanda. Posteriormente, y dentro de sus funciones como asesor político, viajó a Inglaterra, donde vivió casi hasta el final de sus días.
Su obra Los viajes de Gulliver (1726) es conocida en todo el mundo y ha sido adaptada en numerosas ocasiones para la televisión y el cine. Se trata de una obra satírica, de un gran componente político, social y filosófico, gran parte del cual se ha ido perdiendo con el tiempo, dejando tan sólo el sentido de la maravilla y el absurdo que se hace dueño del libro. Las influencias de la obra de Swift se pueden apreciar en trabajos posteriores de Godwin o Payne.
Tras volver a Irlanda por problemas políticos, la salud mental de Swift se fue degradando poco a poco hasta que murió el 19 de Octubre de 1745.                    (Fuente: Lecturalia)

 LA CONJURA DE LOS NECIOS DE JOHN KENNEDY TOOLEJOHN KENNEDY TOOLE IMAGEN AUTOREsta cita, “Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjugan contra él también, aparece en la novela “La conjura de los necios” de John Kennedy Toole.

Su biografía: (1937-1969)Nació el 17 de diciembre de 1937 en Nueva Orleans, Louisiana (Estados Unidos), hijo de John y Thelma Toole. Excelente estudiante, Toole logró brillantes calificaciones en su etapa escollar, licenciándose  en Literatura por la Universidad de Columbia.

Después de trabajar como profesor en el Hunter College de Nueva York y en la Universidad Southwestern de Louisiana, Ken acudió a comienzos de la década de los años 60 al ejército, sirviendo en Puerto Rico, país en que prosiguió su docencia enseñando inglés a los reclutas lugareños en el Fort Buchanan.

Cuando terminó su servicio militar, John Kennedy Toole volvió a su hogar en Nueva Orleáns. Allí dio clases en la Dominican College, visitando con asiduidad los locales del barrio francés French Quarter.

En esta etapa y tras licenciarse en la Universidad de Tulane, escribió con entusiasmo el libro “La Conjura de los necios”, novela satírica que envió a la editorial Simon And Schuster. Lamentablemente, los editores no apreciaron su talento y rechazaron el texto. Este hecho trastocó la existencia de Toole, quien residía con sus padres en un ambiente bastante arbitrario. Comenzó a emborracharse y a descuidar sus actividades profesionales, se hundió en una depresión y se sintió un fracasado, perspectiva que terminó por conducirle al suicidio el 26 de marzo del año 1969, falleciendo a los 31 años cuando en un paraje solitario de Biloxi, un lugar de Mississippi, inhaló los gases del tubo de escape de su coche tras unir con una manguera el tubo con el asiento del conductor.

Tras su muerte, gracias a la obstinación de su madre y la ayuda del escritor Walter Percy, “La Conjura De Los Necios”, libro protagonizado por Ignatius J. Reilly, terminó por publicarse en 1980 por la Universidad del Estado de Louisiana. El éxito fue inmediato, el libro ganó el Premio Pulitzer y se convirtió en un enorme éxito crítico y comercial.

Más tarde apareció “La Biblia de Neón”, una novela que Toole había escrito con anterioridad a su libro más conocido a la edad de dieciséis años y que incide en la sátira de su autor, desarrollando mediante la figura central del adolescente David, su relación con la tía Mae y los entresijos de una población del sur de los Estados Unidos, marcada por el fanatismo religioso de sus habitantes. (Información de Viaje Literario).

Comentarios y crítica literaria de Alan en http://www.entrelectores.com:

La conjura de los necios, una de las mejores novelas estadounidenses de todos los tiempo, es una ardiente y satírica crítica a la sociedad contemporánea, carente de “teología y geometría”, de “decencia y buen gusto”, como replica el personaje que se roba la película, Ignatius Reilly; antihéroe por excelencia, carismático, genial, misántropo, obeso a morir, un Don Quijote vestido de santurrón, con válvula pilórica incluida, que vive con su madre, ocupado en escribir la denuncia más grande jamás realizada contra nuestro tiempo; mas por un accidente que lleva a la necesidad monetaria, Fortuna hace que nuestro “héroe” se vea obligado a ingresar al mundo laboral, al mundo real, generando a su alrededor situaciones inimaginables que, junto a una galería de personajes, verdaderos espejos de nuestras virtudes y defectos, con historias propias que a la vez se cruzan y entrelazan, harán la delicia de quienes se deleiten con ella.

Hay quienes son inconformistas, porque saben lo errático que está nuestra sociedad; que siembran y cosechan en su interior el ideal de hacer algo bien; que saben sentir más allá de sus cinco sentidos; y quienes hallan el escarnio, la incomprensión y la maledicencia, pero que, firmes en su ideal, marchan impasibles para consumar su meta, como si una anhelo secreto, tal vez el destino, los impulsara a aportar un poquito de luz entre tanta oscuridad, con el fin de otorgarle a la humanidad libertad, amor y paz.
Todo ellos harán real y eterna amistad con Ignatius Reilly.

Información de Wikipedia:

Lejos de las meras e hilarantes anécdotas que el protagonista va generando, la novela trasciende a ello para convertirse, en su trasfondo, en un despiadado retrato, dotado de un realismo extremo, del género humano y sus miserias. Plagada de piedad y comprensión, a la vez que de amargura y resignación, la obra esconde una dura crítica a la sociedad en la que vivimos: egoísta y, en tantísimas ocasiones, cruel. Tal y como dice Percy en el prólogo, a pesar de las carcajadas que le proporcionó la novela, no pudo dejar de sentir, al mismo tiempo, una cierta tristeza. Por un lado, debido al trasfondo dramático de la novela y, por el otro, por la tragedia del propio autor, que se suicidó con poco más de treinta años sin llegar a ver publicada su novela, su obra maestra, y que con su muerte le negó al mundo la posibilidad de seguir disfrutando de su pluma.